Renovar el CGPJ

Renovación y reforma sí, pero para garantizar, y no para socavar, la independencia del poder judicial.

DAVID MUDARRAPP

Después de las elecciones catalanas, el PSOE vuelve a la ofensiva para presionar al PP con que renueve el CGPJ. Confía, claro, en que los de Casado estén tan noqueados que ahora se avengan a pactar el reparto del gobierno de los jueces con los socialistas: en caso contrario, amenazan, el PSOE proseguirá con la tramitación de su reforma del CGPJ que a todos los efectos lo inhabilita por hallarse en funciones. Resulta poco comprensible la actitud de Casado ante este matonismo gubernamental: si el PP de verdad desea avanzar hacia la independencia judicial (cosa cada vez más dudosa a la vista de su nulidad propositiva), debería enviarles a los ciudadanos un mensaje muy claro basado en tres puntos. Primero, ¿debemos renovar con urgencia el actual CGPJ? Sí, porque su mandato ya ha expirado. Segundo, ¿debemos renovarlo para que continúe estando politizado pero, en esta ocasión, bajo la influencia del PSOE? No, hay que renovarlo y despolitizarlo para afianzar una auténtica separación de poderes. Tercero, ¿es posible que los políticos no escojan a los vocales del CGPJ garantizando por tanto su plena independencia? Sí, modificando la ley para que sean los propios jueces los que escojan a sus representantes (no olvidemos que el CGPJ es el gobierno de los jueces) o incluso para posibilitar la elección por insaculación, esto es, por un sorteo entre aquellos jueces, magistrados o juristas que reúnan determinados requisitos objetivos (como años de experiencia). Cualquiera de estos dos procedimientos permitirá una desvinculación mucho mayor que la actual entre el CGPJ y las mayorías parlamentarias. De hecho, la opción de la elección por insaculación tendría la ventaja de que ni siquiera los políticos podrían presionar a las asociaciones judiciales para que voten por unos u otros candidatos con un determinado perfil ideológico. La cuestión es por qué Pablo Casado, y el PP en general, no plantean frente a la opinión pública ésta muy razonable alternativa contra la trágala que busca imponer Sánchez. Con su actitud indefinida y tibia, el PP sólo está contribuyendo a confundir a los ciudadanos, dando a entender que en efecto se oponen a cualquier tipo de renovación o reforma y que, por tanto, Sánchez tiene razón cuando los acusa de obstruccionistas. Renovación y reforma sí, pero para garantizar, y no para socavar, la independencia del poder judicial.