Tirón de orejas y puñetazo

El cortoplacismo electoral interno no siempre se vende bien fuera. Nuestra nueva izquierda, zapateril o sanchista, lo olvida.

Tirón de orejas y puñetazo
Tirón de orejas y puñetazoBarrio

El Informe anual de Estados Unidos sobre los derechos humanos da un visible tirón de orejas a España. El detallado documento pone en solfa a nuestros dirigentes por sus ataques a los medios de información, no vacila en decir quienes son los culpables. Hay críticas a las autoridades catalanas, a Vox , al podemita Echenique, al inevitable Pablo Iglesias y, oh sorpresa, al Presidente del Gobierno Sánchez.

Que el departamento de Estado saque los colores al Presidente y al Vicepresidente de un país aliado en el que normalmente se venían respetando las reglas de un estado democrático y de derecho es un tanto novedoso. Algo que representa un nuevo palo a nuestra desaliñada imagen tal como la trasmite el sanchismo. El alcance del documento publicado el martes no es que resulte reproducido en la prensa mundial, aunque podría serlo. Reside en que es un instrumento de consulta ampliamente utilizado por políticos, inversores, ejecutivos, de bastantes naciones, buscando un nuevo destino, o incluso por simples turistas que quieren conocer la situación en un país determinado. Tiene reputación de ser bastante objetivo y detallado.

Sería tendencioso deducir que documentos como éste son apocalípticos para nuestro país. No. Pero tampoco como le encanta pensar a nuestro narcisista Gobierno que es irrelevante. No. Sacar pecho cuando anuncias que tienes cuatro mujeres de vicepresidentas puede tener efecto en el sector papanatas de nuestra opinión pública, fuera, no; en Estados Unidos o en Alemania la pregunta sería «¿Para qué necesitan cuatro vicepresidencias?, es un récord mundial y propio de países totalitarios». Sin embargo, que se tache a nuestros gobernantes de autoritarios tratando con periodistas eso cala. Poco o mucho, pero cala.

Como cala que las Embajadas en Madrid en los telegramas de hoy a sus gobiernos indiquen que un tribunal ha fallado inequívocamente que todo un Ministro del Interior, jurista por más señas, penalizó muy injustamente a un coronel porque éste se negaba a hacer un «acto ilegal» que le pedía el propio Ministro( ¡!!). Vesánico y totalitario concluirá el encargado de los asuntos de España en cualquier país democrático. Lo de las cuatro vicepresidentes es algo folklórico, lo de Marlaska o lo que refleja el informe del Departamento de Estado es más serio. Todo ello servirá a los analistas extranjeros de recordatorio de que España es el único país occidental con comunistas en el gobierno. Una primicia desde hace muchas décadas. Somos muy dueños de hacerlo, para eso somos una democracia soberana, pero hay que entender que el detalle no entusiasma en el gobierno americano, ni en el canadiense, ni en el británico, ni en el francés, ni en el holandés. etc… En China y en Cuba, sí.

Un miembro del Gobierno tilda al informe yanqui de último coletazo del gobierno de Trump. Me temo que no sea así. El documento ha salido a los setenta días de la llegada de Biden. Si sumamos las dos o tres semanas en las que sus colaboradores ya tuvieron acceso a la documentación oficial tenemos que contar unos noventa días en total. Es difícil creer que una administración como la estadounidense no haya tenido tiempo de revisar un borrador. Me recuerda la «espantada» de Zapatero de Irak. Sentó a cuerno quemado en el gobierno de Bush. Jugando para la galería interna española los zapateristas pensaron que la irritación sólo afectaba al «impresentable derechista» Bush. Craso error, los demócratas, la izquierda, creo que el propio Biden, senador entonces, comentaron que la retirada de nuestras tropas en Irak y la forma en que se hizo no eran presentables viniendo de un país amigo. El cortoplacismo electoral interno no siempre se vende bien fuera. Nuestra nueva izquierda, zapateril o sanchista, lo olvida. Felipe González u Ordoñez, no.

Que el documento ha sido masticado y que será muy leído lo demostrará el apartado dedicado a China. Aquí no hay paños calientes ni lenguaje diplomático, algo casi insólito. Es un bofetón con luz y taquígrafos. Afirma textualmente que China ha estado «cometiendo genocidio y crímenes contra la humanidad con la minoría musulmana uigur». Como señala el «Washington Post» pone de manifiesto el propósito del gobierno de Biden de «subrayar atrocidades humanitarias prescindiendo del impacto que pueda eso tener en las relaciones bilaterales».

La crudeza del texto no se anda con contemplaciones : China ha privado de la libertad a un millón de personas, ha hecho detenciones arbitrarias, esterilizado a mujeres u obligado a que aborten, ha habido violaciones, tortura de muchas personas, trabajos forzados, limitaciones draconianas de la libertad de expresión y de prensa…. Las afirmaciones y los adjetivos son contundentes.

Bien porque Biden y su gente estén indignados porque Pekín ha dado a entender que el virus brotó en China porque lo introdujo insidiosamente Estados Unidos, bien porque el nuevo presidente, debutando, posee profundas convicciones ideológicas el hecho es que la escaramuza americana-china, batalla ya, es digna de los momentos álgidos de la guerra fría.

Al lado de esto la recriminación a España es peccata minuta pero lamentablemente ahí queda para nuestra desvaída imagen.