Los que pueden pagar

El sueldo de los psicólogos de la sanidad pública será pagado por los ciudadanos, los contribuyentes pagarán a la fuerza, vayan al psicólogo o no

FOTO: JUAN CARLOS HIDALGO EFE

El diputado populista, Íñigo Errejón, ha marcado escuela con su frase de que la salud mental «no puede ser un lujo para el que se lo pueda pagar», frase demagógica que ignora a los contribuyentes. Un reciente artículo en «El País» siguió esa misma línea, con este titular: «La salud mental, para quien puede pagársela». Se informaba de que la gran mayoría de los psicólogos ejerce en consultas privadas, cobrando de media 50 euros la visita. El vicepresidente del Consejo General de Psicología de España, Fernando Chacón, declaró: «Esto es muy poco equitativo porque la gente sin recursos, la que no puede pagarse un psicólogo privado, son, precisamente, los más vulnerables y los que tienen más riesgo de desarrollar un trastorno mental».

Ahora bien, sea esto cierto o no, la cuestión estriba en el salto que va de esa realidad a la propuesta de Errejón de duplicar la plantilla de psicólogos en la sanidad pública. El consabido argumento de que hay más psicólogos públicos en otros países europeos no es de por sí una razón suficiente, no solo porque la sanidad privada española funciona, también en ese campo, bastante bien, sino por la debilidad esencial de la tesis populista, a saber, eso de «para el que se lo pueda pagar».

La idea que transmite esa tesis es que mediante la intervención pública habrá sanidad psicológica para todos los que no la puedan pagar. Parece un objetivo loable, hasta que caemos en la cuenta de que el sueldo de los psicólogos de la sanidad pública será pagado por los ciudadanos, solo que en vez de pagar la consulta voluntariamente si se acude a ella, los contribuyentes pagarán a la fuerza, vayan al psicólogo o no.

La propensión intervencionista, tanto de políticos como de analistas y periodistas, les conduce a una doble reacción, porque no solo desdeñan a los contribuyentes sino que tampoco formulan la pregunta de cajón: si ahora el psicólogo cuesta 50 euros la visita, ¿cuánto costará en la sanidad pública? Si les cuesta a los contribuyentes lo mismo, o (lo más probable) más, ¿qué ganaría la sociedad con la iniciativa del parlamentario populista? Naturalmente, no podría el señor Errejón argumentar que con su propuesta el bien se extendería hasta los que no pueden pagar, porque, por definición, todos pagarían.