Costosa Ayuso
Acusar a Ayuso de acudir solo en socorro de los ricos es un camelo
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Isabel Díaz Ayuso perpetró un doble desafío: obtuvo más votos que toda la izquierda junta, y encima lo hizo con la bandera de bajar los impuestos. Hasta ahí podríamos llegar. «El País» informó: «La medida tendría un coste de 300 millones de euros para las arcas públicas y, en términos absolutos, beneficiaría especialmente a las rentas altas».

Acusar a Ayuso de acudir solo en socorro de los ricos es un camelo cuya clave la da el propio periódico: «en términos absolutos». Pues, claro. En términos relativos, el mismo diario aclaró que la propuesta «concentraría el ahorro en las rentas más bajas».

La campaña contra la presidenta madrileña por su política fiscal utilizará otros señuelos, además del cuento de los millonarios. En un editorial de «El País» ya incluso dejaron atrás la aritmética y la prudencia y hablaron de «planes fiscales de corte ultraliberal, con una propuesta de rebajas del IRPF que beneficiarían a las rentas altas mucho más que a las bajas». De los porcentajes, nunca más se supo.

Veremos abundantes mensajes de esta guisa: baja impuestos pero pide ayuda a Europa (como si no tuviese derecho); las arcas públicas dejan de ingresar millones (como si no fuera dinero que las trabajadoras van a conservar); los servicios públicos están «muy castigados» (como si no importara castigar más a la gente); la cuestión fiscal no pasa solo por los impuestos sino por el gasto público, porque igual no es suficiente para las demandas ciudadanas (como si los ciudadanos no demandaran, precisamente, pagar menos).

Otros dos argumentos serán especialmente jaleados. Uno pasa por desdeñar la resistencia a la armonización fiscal cuando los ciudadanos «hemos aceptado» pagar en toda Europa los mismos impuestos, como en el caso del IVA. Cuando nos lo cuenten, pediremos que nos expliquen bien qué es eso de «hemos aceptado».

El otro argumento es la comparación irrefutable. El Gobierno insiste reiteradamente en que lo que hace él lo recomiendan los empresarios, Joe Biden y hasta el Papa, como si eso justificara de por sí el subirle los impuestos a millones de trabajadoras. Pero mi favorito es eso de que la armonización fiscal es recomendada por entidades «poco sospechosas de izquierdismo como el FMI o la OCDE», que jamás han sido liberales y, por supuesto, jamás han pedido que bajaran los impuestos.