Partidos en modo electoral
«En 2021 y 2022 llegarán cantidades ingentes de fondos europeos; pero en 2023, Bruselas pedirá ajustes»
Vicente Vallés

El 40º Congreso Federal del PSOE ha solidificado el liderazgo de Pedro Sánchez al frente del partido. En España, como en casi todas las democracias, la condición de líder se adquiere en plenitud no cuando se alcanza la presidencia o la secretaría general de un partido, sino cuando desde ese puesto se consigue el poder. Sánchez no controló por completo su partido hasta que llegó a La Moncloa y todo aquel que mandaba algo en el PSOE se puso a sus pies. Ahora, desde el olimpo del Gobierno, el secretario general socialista ya no tiene a su alrededor a nadie que cuestione su estrategia de pactar con partidos con evidentes contraindicaciones como Podemos, Esquerra o Bildu. Han desaparecido los límites que los socialistas se impusieron a sí mismos en la era preSánchez. Y ahora, después del Congreso de Valencia, el PSOE se ha puesto en modo electoral, una vez alcanzado el ecuador de la legislatura.

Pero no es el Partido Socialista el único que ha activado ya sus motores. El PP lo hizo hace un par de semanas con su convención itinerante para estirar a Pablo Casado, en el intento de ampliar su estatura política. Lo hizo Unidas Podemos, con su universidad de otoño repleta de aromas populistas, bolivarianos y anticapitalistas. Y lo hizo Vox con un acto en el que Santiago Abascal diseñó su plan para implantar una España iliberal polaca, cargada de resabios trumpistas y antieuropeos. Todo en orden. Todo previsible.

Si, como parece probable, Pedro Sánchez consigue aprobar los presupuestos para 2022, dispondrá de una vía de alta velocidad para recorrer el camino que resta hasta la convocatoria electoral de finales de 2023. Así lo hará si lo desea. Pero, de igual manera, el presidente podría aprovechar antes de esas fechas cualquier circunstancia favorable que le haga avizorar un buen resultado, porque depende de demasiados socios y cada socio tiene su interés particular. Y, más importante aún: en 2021 y 2022 llegarán cantidades ingentes de fondos europeos; pero en 2023, Bruselas pedirá ajustes para frenar la deuda y el déficit. Las urnas podrían instalarse en los colegios electorales antes de que tal cosa ocurra.