Políticos al borde de un ataque de nervios y teoría del Dominó

Muchos nervios y mucho temor debe generar también el PP, cuando el CIS pregunta «¿quién preferiría que fuera presidente?» y ofrece entre los líderes también a ¡Isabel Díaz Ayuso!

FOTO: Photogenic/Claudia Alba Europa Press

Pedro Almodóvar, con «Mujeres al borde de un ataque de nervios» (1988), quiso iniciar una etapa nueva y dejar atrás situaciones y personajes hiperbólicos y esperpénticos. Nunca llegó a conseguirlo del todo. El director manchego quería retratar una sociedad extrema, que quizá estaba más en su cabeza que en la realidad. Casi un tercio de siglo después, parte de la política y los políticos españoles viven al borde de su propio ataque de nervios, desde Pedro Sánchez hasta Pablo Casado. El inquilino de La Moncloa es consciente de que ni su política ni la economía van cómo él desearía, mientras siente el aliento en el cogote de Yolanda Díaz, cada día más popular entre su clientela, según el CIS del inefable Tezanos. Muchos nervios y mucho temor debe generar también el PP, a pesar de sus enredos infinitos, cuando el CIS pregunta «¿quién preferiría que fuera presidente en estos momentos?», y ofrece siete posibles candidatos, los líderes de PSOE, PP, Unidas Podemos, Voz y Más Madrid y también ¡Isabel Díaz Ayuso! ¿Qué mejor material para desestabilizar a la dirección de los populares?

En vísperas navideñas, después de que Sánchez convocara una conferencia de presidentes autonómicos para tratar del ómicron, Alejandro Fernández Mañueco (PP), presidente de Castilla-León, añade presión y más nervios al convocar elecciones anticipadas el 13 de febrero. No se fía de sus socios de Gobierno de Ciudadanos y da un paso adelante. Teme otra moción de censura como la que ya ganó al PSOE de Luis Tudanca el año pasado, pero no siempre hay tanta suerte. Mañueco, otro que tuvo sus más y sus menos con el número dos del PP, Teodoro García Egea, ha visto que ahora había una confluencia de intereses con sus jefes. Las encuestas le sonríen y las elecciones en febrero le garantizan ser cabeza de cartel. Por otra parte, su decisión encaja con los planes de Casado y la teoría del Dominó de ganar elección autonómica tras elección hasta que lleguen las generales. Mañueco ha visto que Juanma Moreno en Andalucía no tiene prisa y, con un pretexto, ha aprovechado la ventana de oportunidad y nervios. Además, el barullo electoral castellano-leonés pone sordina al tira y afloja de Génova –sede del PP– con Díaz Ayuso quien, sin perder un minuto, se ha ofrecido a ayudar a Mañueco en una campaña que, como todo en política, tiene sus riesgos, aunque ya decía el poeta Hölderling que «allí donde anida el peligro, crece también la salvación». Incluso entre políticos al borde un ataque de nervios, con y sin Dominó.