Idioma amazónico de Sánchez para una crisis de Gobierno

El inquilino de la Moncloa no miente cuando niega que cambiará el Gobierno. Simplemente, sin saberlo, habla pirahã, un idioma sin futuro hasta que llega

Jesús Rivasés

Jean François Reevel (1924-2006) vendió decenas de miles de ejemplares de su libro «El conocimiento inútil» –ahora reeditado en España– porque su editor colocó en la portada la frase «la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo». El último libro de Tom Wolfe (1930-2018), aparecido un par de años antes de su fallecimiento, también trata de alguna manera de la mentira. El autor de «Lo que hay que tener» y de «La hoguera de las vanidades», uno de los padres del «nuevo periodismo», se despidió con «El reino del lenguaje». Es un largo, documentado y ameno reportaje que narra como el antropólogo Daniel Everett (1953) destrozó las teorías –para algunos mentiras– de Noam Chomsky (1923) sobre el lenguaje después de años de convivencia con la tribu amazónica de los Pirahã. Chomsky, que nunca hizo trabajo de campo, defendía la existencia –nunca demostrada– de un «órgano del lenguaje» que confiere a los hombres una capacidad innata para hablar y de una Gramática Universal (GU), que permite aprender cualquier idioma, porque todos tendrían en el fondo, más similitudes que diferencias y la misma estructura generativo–transformacional. Everett en las selvas amazónicas descubrió que todo eso no se cumplía con los pirahã y su idioma, por primitivo que fuera. También destrozaba la teoría de Chomsky, que no superaba el principio de falsabilidad o refutabilidad de Popper, que afirma que basta una observación empírica en contra para descartar el valor científico de algo.

Pedro Sánchez, es muy probable que no lo sepa, pero su lenguaje político está más cerca del idioma pirahã de lo que podría imaginar. Estos días, en La Mareta, según comentan muy nerviosos en el PSOE, el presidente barajaría una remodelación de Gobierno importante en septiembre. Los cambios en el Ejecutivo y en el partido iban a ser tras las vacaciones, pero la espantada cabreada de Adriana Lastra trastocó los planes. El objetivo, y todavía más con las últimas encuestas que ensanchan la ventaja del PP y con el fiasco del Decreto de medidas de ahorro energético, es recuperar la iniciativa política. Todo choca, sin embargo, con la afirmación pública de Sánchez de que no piensa cambiar el Gobierno y es ahí donde aparece el idioma pirahã, que carece de pasado y de futuro y también de expresiones subordinadas. El inquilino de la Moncloa, por eso, no miente cuando niega que cambiará el Gobierno. Simplemente, sin saberlo, habla pirahã, un idioma sin futuro hasta que llega, algo que, por otra parte, no quita vigencia a la opinión sobre la mentira de Revel.