Economía

Un pequeño añadido a un extraordinario documento

Este documento del Banco de España también es la base para superar otra nueva cantidad de problemas surgida desde el Gobierno de Rodríguez Zapatero al de Sánchez

En medio de una crisis económica –por el conflicto bélico exterior y una multitud de errores internos, iniciados por Rodríguez Zapatero, no rectificados, y reforzados tras la caída de Rajoy–, estamos a punto de que se ponga en marcha el Presupuesto de 2023, y ello causa preocupación. Por ello, tiene una importancia extraordinaria el documento presentado por el Gobernador del Banco de España, Hernández Cos, en el Senado, el 29 de noviembre de 2022. Impresiona ratificar, una vez más, la alta calidad científica expuesta en dicha comparecencia. Contribuye con aportaciones esenciales sobre momentos dramáticos actuales de nuestra vida económica, como lo hicieran, en su momento, destacados economistas al servicio del Banco de España, como Flores de Lemus, Fernández Baños, Olariaga, Bernácer, Sardá, Fuentes Quintana o Rojo, quienes supieron señalar, una y otra vez, el camino adecuado, ya que el Presupuesto –como consideraba Fernández Villaverde– era central para el futuro de la economía española. Ante el actual silencio, por parte de casi todo el mundo político, destaca este brillante trabajo del Banco de España. Muestra, además, las obligaciones derivadas de la UE, cuestión a tener en cuenta, para mantener, en 2023, un tono expansivo de la política fiscal, derivado del crecimiento de la inversión, «tanto financiada nacionalmente, como con fondos europeos». La información sobre la reducción «de la ratio de deuda sobre el PIB es algo más reducida que la anticipada por el Banco de España en sus últimas proyecciones. Este documento señala que «la política de gasto de las Administraciones Públicas debe ser objeto de una revisión exhaustiva, con dos objetivos fundamentales: incrementar la eficiencia de cada partida presupuestaria y optimizar la distribución del gasto público, entre partidas, para promover un crecimiento económico más robusto y equitativo». Y, para plantear la posibilidad de aumentar la eficacia del gasto, debe tenerse en cuenta que «la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha realizado, en los últimos años, análisis que muestran que son positivas las políticas activas de empleo, las subvenciones, los beneficios fiscales, el gasto hospitalario y los incentivos a la contratación. En este ámbito, en marzo de 2022, el Gobierno publicó un primer informe de seguimiento de las recomendaciones formuladas por la AIReF, en sus Spending Reviews, donde también se desarrollan otras medidas adoptadas, en respuesta a ellas. Por esto, «a la hora de valorar cómo alcanzar una mejor distribución del gasto público, podría ser útil comparar la estructura del gasto de las Administraciones Públicas en nuestro país, con las de otras economías de nuestro entorno, y tomar en consideración, además, la evidencia que proporcionan diversos trabajos empíricos en la literatura académica».

No puedo señalar todas las observaciones que contiene, mas, debe destacarse que, desde el Banco de España se subraya que «la recaudación impositiva en España, en los últimos trimestres, no parece deberse a la evolución de las bases imponibles nominales (aproximadas, éstas, a partir de la información de la Contabilidad Nacional); en particular se detecta la existencia de elevados residuos impositivos, que se definen como el componente de la evolución de los ingresos públicos, que no puede explicarse ni por las medidas fiscales adoptadas, ni por la evolución de las bases imponibles». El origen puede deberse a múltiples factores, entre los que se encuentra, por ejemplo, un posible afloramiento de la economía sumergida. En este sentido, convendría tener en cuenta el trabajo elaborado por Paloma Peñarrubia, La economía sumergida en la actualidad española: ¿fallo de los individuos a la comunidad, o del Estado a los ciudadanos?, (Facultad de Derecho. Universidad Pontificia Comillas, ICADE, noviembre 2022).

Todo lo que se señala muestra la inexistencia de un enlace profundo de las tesis presupuestarias con las aportaciones que, en torno a ello, se hacen desde ámbitos ajenos a su elaboración, y es necesario exigir un talante análogo al del profesor Fuentes Quintana, cuando fue nombrado Vicepresidente de Asuntos Económicos del Gobierno Suárez, donde se sumaron dos planteamientos diferentes y simultáneos. Se documentó extraordinariamente en el terreno de la ciencia económica, desoyendo multitud de propuestas políticas bastante ramplonas –véase en mi libro Economía española 1975-2011, (Colegio de Economistas de Madrid 2014, pág. 99)–, pero que, técnicamente, muestran que, en el debate actual, conviene dar un portazo a la tentación que se experimenta.

Desde Televisión Española, en una intervención que aún sobrecoge por su contenido, expuso a los españoles la gravedad del momento que se vivía. Lo ratificaría en un discurso en la Cámara Legislativa. Y sólo así se comenzó a superar la enorme cantidad de problemas que en la etapa de la Transición habían surgido. Ahora, este documento del Banco de España también es la base para superar otra nueva cantidad de problemas surgida desde el Gobierno de Rodríguez Zapatero al de Sánchez.