Kohl y Veil, la encarnación de la unidad europea

Françoise Mitterand y Helmunt Kohl recuerdan a las víctimas de la batalla de Verdún en 1984
Françoise Mitterand y Helmunt Kohl recuerdan a las víctimas de la batalla de Verdún en 1984

Europa ha visto cómo en pocas días nos han abandonados dos entusiastas defensores y artífices del proyecto de integración continental, el alemán Helmut Kohl y la francesa Simone Veil. Ambos pertenecían a una generación que sufrió en carne propia las consecuencias de los enfrentamientos fratricidas entre europeos. Kohl perdió a su hermano en el frente de batalla durante la II Guerra Mundial, mientras que Veil fue una de las supervivientes del genocidio judío. Esta experiencia hizo comprender a ambos que sin la reconciliación entre los viejos enemigos no sería posible la paz y la libertad en Europa.

Como canciller, Kohl (1982-1998) fue protagonista de la caída del Muro y de la división del Viejo Continente e artífice de la reunificación alemana (1990). Ante los temores que esa nueva Alemania creaba entre sus vecinos, el líder democristiano insistía en la idea de una “Alemania europea y no una Europa alemana”. De la mano de su amigo François Mitterrand impulsó la integración europea con el Tratado de Maastricht de 1992, que dio nacimiento a la moneda única, el euro. Un paso, según Kohl, necesario antes de alcanzar la unión política. La siguiente generación de líderes comunitarios, incluida su ahijada política, Angela Merkel, no han compartido sus ambiciosos sueños. Para el imaginario colectivo quedará siempre esa foto de Kohl y Mitterrand dándose la mano en el campo de batalla de Verdún para escenificar la reconciliación franco-alemana.

Por su parte, Veil hizo historia al aprobar en 1975 la ley que despenalizó el aborto en Francia como ministra de Sanidad del presidente Valéry Giscarg D'estaing. Frente a numeras presiones y amenazas personales, esta abogada de profesión primó el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo a cualquier consideración religiosa. Más tarde, en 1979, se convirtió en la primera presidenta del Parlamento Europeo tras la celebración de las primeras elecciones por sufragio universal.

Ahora que tantos acusan a Europa de estar gobernados por los burócratas que desde Bruselas deciden sobre la vida de todos, es esencial recordar a Kohl y Veil, dos personas que dedicaron su vida a la consecución de la paz y la libertad europeas. Sin ellos y otros muchos no podríamos celebrar estos más de setenta años de paz. Su ejemplo debe inspirar a las nuevas generaciones de europeos que, al no haber vivido la II Guerra Mundial, pueden darlo todo por sentado. El Brexit y la amenaza de los populismos nos han demostrado, por el contrario, que nada es irreversible si no se lucha por ello cada día.

pgarcia@larazon.es