Ajuste de cuentas

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Algunas de las consecuencias, más o menos seguras, de la eventual reelección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE son las siguientes:

1.- De su mano se consumaría la insurrección de las bases socialistas contra los órganos de dirección del partido. La Gestora, el Comité Federal, la mayor parte de los dirigentes regionales y los líderes históricos quedarían descalificados. Se trata de una revuelta en toda regla contra los representantes legítimos y los iconos simbólicos, lo más parecido a una ruptura con lo establecido. Esa ha sido la base de la campaña de Sánchez.

2.- A pesar de las palabras apaciguadoras, se agrandaría la brecha entre dos modelos políticos enfrentados y aparentemente irreconciliables, con riesgo cierto de que se produzcan escisiones que conduzcan al partido centenario a la insignificancia.

3.-La vuelta de Pedro Sánchez provocaría un aumento de la inestabilidad política en España con efectos nocivos sobre la iniciada recuperación económica, sin descartar un nuevo bloqueo que obligue a adelantar las elecciones. La permanente descalificación del presidente constitucional, Mariano Rajoy, por parte de Sánchez, que se ha convertido en su obsesión y principal argumento, casi el único, puede considerarse, dada su brutal carga de agresividad, que sobrepasa toda crítica razonable y supone una incitación al odio y al enfrentamiento entre los españoles.

4.- Su reelección supondría un resquebrajamiento de la confianza y de la unidad de los partidos constitucionales ante la agudizada «cuestión catalana», la presencia de España en Europa y el peliagudo asunto del ordenamiento territorial.

5.-La derrota de la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, a manos de Pedro Sánchez rebajaría las expectativas de los socialistas en su principal feudo electoral.

6.- Se abriría inmediatamente el debate dentro del partido –ya han surgido en este sentido las primeras voces poderosas–, exigiendo la elección del próximo cartel electoral del PSOE que, en estas circunstancias, no tendría por qué coincidir con el del secretario general, un perdedor reconocido y errático.

Así, pues, estas primarias del domingo, si no hay quien lo remedie, no servirán para firmar la paz. En las Casas del Pueblo van a votar con el cuchillo entre los dientes. Mal asunto. Así no se gana el futuro. Lo de Pedro Sánchez no pasa de ser un ajuste de cuentas con el pasado.