Almas negras

La Razón
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Hay quien opina que todos nacemos inocentes y que es la sociedad la que nos moldea, es decir, que aprendemos a ser malos o buenos. Excepto los psicópatas que ya nacen con la maldad agarrada a su alma. ¿Cómo explicar que unos críos de 14 años se ensañen con dos ancianos causándoles la muerte a golpes? El mal existe, aunque nos guste pensar que eso «sólo sucede en las películas» o que son producto resultante de un hogar desestructurado. En algunos casos puede que sea así, pero no siempre. Hay personas que nacen malas, que disfrutan haciendo daño a otros. En esta sociedad actual vaciada de valores cristianos y humanos, cada vez más, los adolescentes no aman la vida ni temen a la muerte, por eso no la respetan ni tampoco a sus semejantes y mucho menos a los mayores.

Esta sociedad que idolatra la juventud y reniega del paso del tiempo está creando monstruos que se consideran con el poder de decidir quién muere y cómo debe morir. No sólo matan a ancianos, también violan a niñas o las asesinan. El mal ha venido para quedarse, aceptémoslo. En verdad, nunca se fue. Como sociedad debemos dejarnos de cuentos y aprender a protegernos castigando siempre al malo y condenando sus repugnantes conductas.