Ante los cantos de sirena

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Ahora que Pedro Sánchez ha cambiado su estado en Whatsapp por un enigmático «¿Y por qué no?», han tomado fuerza algunas conjeturas. Entre otras, la maliciosa sospecha de que podría lanzarse a buscar, llegado el momento, una investidura como coraza frente a sus adversarios internos. Tampoco en esta ocasión tendría la matemática de su parte: la incompatibilidad con Podemos y el veto aún vigente del Comité Federal a cualquier amontonamiento con los nacionalistas.

Ciertamente, Pablo Iglesias colocó dinamita en el puente del diálogo con Sánchez, que saltó por los aires, pero, en estas últimas semanas, con la constitución de las Cortes en el horizonte, el socialista Antonio Hernando y el podemita Íñigo Errejón se pusieron manos a la obra para reconstruir los cimientos. O, al menos, empedrar el terreno. Y el líder de IU, Alberto Garzón, puso entre bambalinas de su parte y llegó a asumir el rol de intermediario, otra vez, para explorar una «entente cordiale».

Miradas socialistas vuelven a estar posadas sobre la antigua Convergència y el PNV desde que el PP contó con sus «votos fantasma» en la elección de la Mesa de la Cámara Baja. Un movimiento así le ha convenido a Sánchez que, en su última intervención ante el grupo parlamentario, llegó a preguntarse «qué sentido tiene tener a diputados en el limbo», en referencia a PDC y ERC. La visita a La Zarzuela de los portavoces nacionalistas en la ronda de consultas del Monarca poco ha aclarado al respecto, a no ser su falta de disposición apoyar a Rajoy. Mientras, un sector afín al secretario general socialista, miembros de la actual dirección incluidos, cree llegado el momento de convocar un nuevo Comité Federal que derogue el veto impuesto por Susana Díaz a los independentistas (resolución del 28 de diciembre). Sobre todo si Rajoy, después de posponer la fecha de su investidura que él mismo barajó para la próxima semana, tal como vaticinan en Ferraz, no encontrase la forma de «amarrar» el apoyo de 170 escaños para presentarse ante el hemiciclo. Poca mella parece haber hecho en el equipo de Sánchez la última declaración de «desconexión» con España, que abre la vía unilateral hacia la independencia. De hecho, la presidenta del PSOE, Micaela Navarro, horas después afirmó que había que separar lo que está ocurriendo en Cataluña del proceso de investidura.

«La iniciativa ahora mismo es de Rajoy», repite machaconamente el entorno de Sánchez para defender su permanencia en un segundo plano. Tal ha sido su estrategia, aderezada por los viajes de asueto y una sobrevenida declaración institucional en plasma contra el desafío del Parlament, hasta hoy, cuando se reúna con el Rey Felipe VI. El runrún sobre lo que pueda deparar su posterior rueda de prensa ha encendido las alarmas en la misma calle Génova. El secretario general del PSOE mantiene formalmente todas las opciones abiertas, pero insiste en su negativa a facilitar un gobierno de Rajoy con su abstención. Sin matices, según me han relatado, Sánchez se lo repitió en privado y de todas las categóricas maneras al presidente. Así que las próximas horas y días pueden resultar concluyentes.