Antígona y el Prior

Antígona, hija de Edipo, rey de Tebas, da título al épico drama griego de Sófocles, en el que se enfrentan dos conceptos del deber en relación a las honras fúnebres que la joven deseaba hacer a su hermano Polinices. Creonte, el nuevo rey, había prohibido las exequias, pero en Antígona prevalece el deber moral familiar, y arriesga su vida para enterrar a su hermano, frente a lo que considera una norma civil injusta.

Este drama del siglo V a. C. se considera uno de los hitos fundacionales de la democracia: La confrontación entre la sujeción a la ley moral y la ley civil, cuando esta pretende imponerse sobre aquella.

Algo parecido vivimos ahora con la exhumación de Franco de la Basílica del Valle de los Caídos. Sánchez interpretaría a Creonte, mientras que Antígona estaría representada por el P. Prior de la comunidad benedictina, honrando el derecho a disponer sobre los restos de un familiar. Ademas, existe aquí el derecho compartido por la Iglesia y el Prior a la inviolabilidad de los lugares de culto y la eventual profanación de una sepultura.

Parece que aquí también la jerarquía se allana ante la ley civil, y me viene a la cabeza la máxima de san Pío X sobre la ley Combes de 1905 separacionista de la Iglesia y el Estado en Francia: «Es preciso preservar el “Bien” de la Iglesia antes que sus “bienes”».

Recordemos como acabó el drama de Sófocles.