C’s sucumbe ante el PSOE

Dicen sobre el arte de seducción, no sé por qué, que el erotismo es como el baile, una parte de la pareja siempre se encarga de manejar a la otra. Lo comprobamos no sólo en los amoríos y también en las relaciones políticas. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, parece manejar a su antojo a su homólogo socialista, Pedro Sánchez, y éste al de Ciudadanos, Albert Rivera.

A juzgar por los hechos, éste parece haber sucumbido a los encantos de Sánchez hasta traicionar los principios pregonados durante años. Dinamitó el sentarse con Podemos y se cisca en rechazar a los imputados en las instituciones. Sus hasta ahora dos reglas más sagradas.

Negoció con Podemos y ahora no ve motivo para reclamar la dimisión del consejero de Economía de la Junta de Andalucía, Antonio Ramírez, investigado (antes imputado) por prevaricación continuada por el TSJ de aquella Comunidad. Por no hablar de las maniobras realizadas por su formación para financiarse presuntamente con las subvenciones municipales.

En fin, que Rivera parece identificarse con aquel protagonista del asturiano Dani Daniel: «Por el amor de una mujer jugué con fuego sin saber que era yo quien me quemaba... Por el amor de una mujer, he dado todo cuanto fui, lo más hermoso de mi vida».

Sin embargo, no ha necesitado un segundo para adherirse al PSOE con entusiasmo a la moción de censura del alcalde popular de Granada. No sé si es Sánchez o la sultana Susana Díaz. Tanto uno como otra recuerdan aquella frase atribuida al marqués de Sade: «El sentimiento y el arte de seducir son dos cosas muy diferentes ¿para qué gastar el primero si triunfas mediante el segundo?». Así es la vida.