Crimen de lesa racionalidad

Una buena parte de los españoles pensará que su país es más corrupto que China y que Marruecos. Será lo que se les venga a la cabeza a millones de personas cuando vean entrar hoy a Bárcenas en la Audiencia Nacional para declarar ante el juez Ruz. Eso es lo que nos contó el pasado viernes el último Barómetro de Opinión del Real Instituto Elcano.

Bárcenas tendrá que responder a las preguntas del magistrado sobre el origen de los más de 22 millones de euros que llegaron a tener sus cuentas en Suiza. El que fue el tesorero del PP ha sostenido que ese dinero lo ganó con operaciones inmobiliarias y con compra y venta de obras de arte. Es lo que le contó al Dresdner Bank en 2005, antes de que fuera absorbido por la firma financiera Liechtenstein LGT. A juzgar por la información que obra en poder del juez Ruz, en el Dresdner se creyeron la versión.

Pero el magistrado de la Audiencia Nacional tiene encima de su mesa otros dos informes. Uno de la UDEF y otro de la Agencia Tributaria. El de la UDEF dice que es imposible, que no ganó ni por asomo ese dinero de ese modo. El de la Agencia Tributaria deja constancia de los presuntos delitos fiscales.

Ruz determinará qué hechos considera probados. Pero hay ya algo evidente; Bárcenas y sus cuentas en Suiza, y sus papeles y sus contabilidades falsas o verdaderas, han hecho creer a la opinión pública que España es un país peor que la peor de las dictaduras, la que mantiene a más de 1.000 millones sin libertad y en un régimen en el que no se puede salir a la calle sin untar a varios funcionarios. Es un delito de lesa racionalidad, con muchos cómplices, lo que ha hecho Bárcenas, lo que hacen los que le dan crédito y carta de naturaleza a la porquería que esparce, y los que hacen negocio a cuenta de éste y otros casos de corrupción. También están involucrados los que se dan ciertos golpes de pecho.