Desinflado

La edad de Cristiano Ronaldo encierra menos misterios que el nacimiento sine die de sus gemelos: 32 años. Mete goles, más selectivos que cuando tenía 25, pero sufre en el uno contra uno. La edad no perdona, ni siquiera a un deportista que, como él, se cuida más que Cher.

Inmediatamente después de que «A Bola» publicara la intención de Cristiano de salir pitando del Madrid, surgió la lluvia de equipos candidatos a ficharle cual lágrimas de San Lorenzo. Ni tormenta de verano. El Bayern comunicó oficialmente que no contaran con él para la subasta y acto seguido en Inglaterra descubrieron que Mourinho y su paisano terminaron casi a tortas en el Madrid, con lo que el fichaje por el United resultaba inverosímil. Chinos que no han dicho ni pío al margen, el PSG se mantiene en la puja, pero con las expectativas muy rebajadas. ¿Doscientos millones? ¿Y qué más? Las encuestas entre aficionados madridistas que no dudan en poner la proa al futbolista si llega una oferta colosal –más de 150 millones–, han situado a cada quien en su sitio y la edad, a CR en el precio justo.

El globo de la fuga se desinfla y el horizonte del astro portugués, autor del tanto que derrotó a Rusia en la Copa Confederaciones, recupera el tono blanco madridista. ¿Dónde va a estar mejor? Centradores como Marcelo, Carvajal, Modric, Benzema, Bale, Kroos o Isco no abundan, y son éstos los que engrasan la maquinaria de los títulos y del Balón de Oro.

La defensa que ha hecho Florentino Pérez del jugador ha rebajado la tensión, pero no ha incidido en el precio.