Dos buenos instrumentos

Parece que el Gobierno facilitará a las comunidades autónomas un segundo Plan de Pago a Proveedores, un instrumento de extraordinaria acogida para las maltrechas cuentas regionales. Éste junto al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA, de próxima ejecución, han hecho posible que las deudas institucionales vayan equilibrándose y el objetivo del 1,5 del décitit aparezca como posible. Las bazas propuestas por el Ejecutivo alcanzaron otro objetivo igual o más importante, la continuidad de infinidad de pymes que, por su volumen de negocio, estaban destinadas a la quiebra como consecuencia de las deudas de las diferentes Administraciones: local, provincial y autonómica. De ahí que la medida mereciera el aplauso general de los afectados: instituciones y empresas.

Aún así, la disposición de un segundo Plan es imprescindible, porque los 35.000 millones del primero no fueron suficientes. La despreocupación financiera del periodo expansionista provocó un endeudamiento estratosférico para todas ellas y aquel mecanismo no garantizó la puesta al día de las cuentas públicas. Como le sucede a España, inviable lograrlo en un «plis plas». Se requirieron los 12.000 millones en quedó el FLA, cifra que las Autonomías jamás podrían obtener al estar cerrados sus caminos para la colocación de deuda en los mercados, ni siquiera a precios desorbitados, y urge otro Plan más como así lo entiende el Gobierno, especialmente para las comunidades que se vieron perjudicadas durante años al no cumplirse las promesas de financiación por habitante que, en tiempos de Zapatero, se prometían y no se ejecutaban. De ahí que, por más austeridad que hayan impuesto durante 2012, ha sido impopsible cubrir lo presupuestado. Lo han entendido Rajoy y Montoro para satisfación de políticos y empresarios. Así es la vida.