El incendio del Reichstag

La Razón
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El término «incendio del Reichstag» es utilizado para definir un suceso calamitoso y traumático puesto en escena por un movimiento político, orquestado por éste, para provocar que sus opositores, a los que se culpa, sean cuestionados ante la opinión pública. El evento es muy conocido, y fue un incendio perpetrado contra el edificio del Reichstag en Berlín el 27 de febrero de 1933. Fue utilizado por Hitler como prueba para acusar a los comunistas de conspirar contra el gobierno, convirtiéndose en el inicio del Tercer Reich. Tras el suceso, Hitler instó al presidente Hindenburg a que firmara un decreto para suspender las libertades civiles de la República de Weimar y, a renglón seguido, también pidió que disolviera al Parlamento para convocar elecciones. A pesar de no obtener la mayoría absoluta, el partido nazi consiguió aprobar leyes mediante decretos del gobierno hasta que se acabó por subvertir el sistema democrático. Esta expresión se utiliza para describir este tipo de sucesos y así, por ejemplo, se califica a la destrucción del palacio del emperador romano Diocleciano en Nicomedia como un «incendio del Reichstag del siglo IV», el cual se utilizó para justificar una mayor persecución de los cristianos. No puedo ni debo incluir bajo este título lo ocurrido con la Asamblea Nacional de Venezuela como consecuencia de la decisión adoptada por la Corte Suprema, pero cuando menos nos debe hacer reflexionar sobre la calidad democrática del sistema venezolano. El Tribunal asumió las competencias del Parlamento mientras persista lo que califica como situación de de-sacato. En la sentencia se advierte que, mientras persista esta situación de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, la Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta sala o por el órgano que ella disponga para velar por el Estado de Derecho. Esta sentencia se suma a otra decisión previa por la que el Supremo arrebató a los diputados opositores la inmunidad parlamentaria y concedió atribuciones especiales al presidente de la República en materia penal, militar, económica, social, política y civil. Previamente a esta resolución, la Organización de Estados Americanos había decidido activar la Carta Democrática Interamericana en defensa de la Asamblea Nacional. Todo ello conduce a una conclusión: la democracia vive momentos de extrema dificultad en Venezuela, pues todo el poder político está en manos de su presidente. Los regímenes que han evolucionado en alguna medida hacia un sistema totalitario se inician con el pretexto de defender la institucionalidad, la paz, la unión nacional y el rechazo a amenazas de agresión o intervencionismo contra el país, expresiones recientemente utilizadas en Venezuela. La preocupación que representa el devenir del régimen venezolano es máxima y cuando menos lo que se pone de manifiesto es que se produce un enfrentamiento político muy grave que puede arrastra al pueblo venezolano, que esperemos no se produzca, de tal suerte que la situación sea reconducida mediante el diálogo y la voluntad de imponer el principio democrático.