El incómodo espejo escocés

A quien le hayan vendido que la celebración en 2014 de un referéndum por la independencia de Escocia es un referente y un espejo ideal para quienes alimentan el soberanismo en Cataluña, ya puede ir pensando en que le devuelvan el dinero. La consulta escocesa –y no me apoyo sólo en una percepción personal, sino en lo que me ha reconocido algún dirigente de las formaciones que gobiernan esta comunidad– tiene más problemas que ventajas para la estrategia política de Artur Mas y sus socios a medio plazo.

El acuerdo con el primer ministro Cameron para celebrar un referéndum en Escocia fue utilizado hasta la saciedad durante la reciente campaña electoral catalana a cargo de quienes abogaban por la similitud de ambos casos dentro de la Europa actual. Ahora, sin embargo, ha pasado a un significativo segundo plano, tal vez por el trastorno estratégico que generaría el resultado de ese referéndum, salga el «sí» o salga el «no», si se celebra antes de la –con toda probabilidad ilegal– consulta anunciada por Mas y Junqueras tras su acuerdo de legislatura.

Si triunfa el «no» a la independencia en Escocia, la expectativa catalana de un referente similar en Europa se desinfla considerablemente. Pero si triunfa el «si» el problema puede ser bastante mayor, porque los resortes de una salida de Escocia de la UE –con todas las consecuencias– comenzarían a adquirir protagonismo en el debate social también de Cataluña. Y esa realidad sería muy difícil de explicar para quienes desde CiU y sobre todo ERC pretenden vender la quimera de una Cataluña independiente pero sin las negativas consecuencias de quedar fuera de la UE.

Esto nos lleva a una conclusión: la hipotética consulta ilegal en Cataluña nunca se celebraría antes de la consulta legal escocesa... por eso no se sorprendan si a algún cerebrito se le ocurre hacerlas coincidir.