El plan del soberanismo

El diálogo que prometieron a los ciudadanos es sólo una entelequia. Está en estado de inanición. El aparato de propaganda de la Generalitat, con el conseller de Presidencia a la cabeza, ha vuelto a agitar las aguas con una versión supuestamente sesuda del viejo «España nos roba». Francesc Homs no planteó una reclamación, sino que esgrimió un documento de propaganda únicamente para justificar sus aspiraciones secesionistas. La Generalitat no tiene ninguna intención de negociar, sino que se mueve para tensar la cuerda. Para ello no ha dudado en sumar a sus agravios los recortes sobrevenidos por la crisis. Los mismos que aplicó con entusiasmo durante dos años.

En la acera de enfrente, el presidente Rajoy se limita a repetir su mantra. Lo primero es la economía, salir de la crisis, y lo segundo, cumplir la ley. Le acusan de frívolo –Rosa Díez dixit– por intentar eludir el problema de Cataluña y no hacerle frente, o le califican de irresponsable por no establecer un marco de diálogo planteando una reforma constitucional como le proponen los socialistas e IU.

Sin embargo, las palabras de Duran Lleida en el Congreso ponen en duda que exista una voluntad de negociar. Los nacionalistas sólo quieren pactar un proceso secesionista camuflado con el muy democrático –supuestamente– derecho a decidir. No les interesa acercar posiciones en otros aspectos. Ni siquiera les interesan concesiones económicas. Ni tercera vía, ni reforma federal; su opción es la independencia. La única opción.

Duran, contrario a la solución independentista, ha descubierto el plan que apadrina Mas. Cargarse de razones para justificar una declaración unilateral de independencia. Que esas razones no se ajusten a la realidad es un problema menor. El líder democristiano casi ha pedido árnica al presidente para evitar lo que él sabe irremediable porque no hay voluntad de remediarlo por parte del nacionalismo. Le ha pedido a Rajoy que mueva pieza. Se antoja difícil porque dos no dialogan si uno no quiere. Duran sólo ve la salida con un acuerdo entre populares, socialistas, izquierda plural y el nacionalismo que el mismo representa. De hecho, Duran ha pedido un frente común de los que no quieren aventuras ni ruptura. Una alternativa a no hacer nada, porque eso es lo que esperan los que quieren que las cosas vayan a peor, porque para ellos es lo mejor. Para alcanzar este objetivo es necesaria altura de miras y liderazgo y, hoy por hoy, Rajoy es el presidente.