El toreo de salón

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Analizados los gestos protagonizados por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, el de Ciudadanos (C’s), AlbertRivera, y el presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, comprobamos que el principal objetivo de todo ello se centra en la consolidación de los dos actores principales, especialmente el primero, y de su liderazgo. No tratan de llegar a la investidura y formar un gobierno. Saben perfectamente que ni les alcanza la aritmética ni el contenido de esos 66 folios del pacto firmado corresponden a un programa claro y definido de gobierno. Demasiadas propuestas confusas y excesivas contradicciones como para que puedan tenerse en cuenta.

Es simplemente una parafernalia mediática de esencia preelectoral. Lo que hasta hace bien poco se ha conocido como «toreo de salón», expresión de mayor belleza literaria que la puesta de moda ahora por los antitaurinos «postureo».

Sánchez pretende mantenerse de secretario general para garantizarse la candidatura de las casi ya seguras elecciones de junio, conocedor de su debilidad, que se acrecentará tras el fracaso de investidura. Algo ha conseguido después de la excelente escenografía que su equipo le ha orquestado durante estas últimas semanas.

Dudo que haya tenido la misma suerte Albert Rivera, cuya meta era la de erigirse en mediador eficaz de un pacto y mantener o acrecentar sus votos. Como dice mi amigo Rogelio, juega en su contra el error de haber maniobrado en favor del PSOE, con lo que no sólo ha optado por la izquierda, lo contrario que piensan la mayoría de sus electores, sino que lo ha hecho por el candidato que consiguió casi dos millones y 33 escaños menos que Rajoy. Así es la vida.