Fiscalidad y Conferencia de Presidentes

La Razón
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Se celebró la Conferencia de Presidentes sin la asistencia, como en ocasiones anteriores, de los de Cataluña y el País Vasco. Nuevos presidentes autonómicos, pero su discurso y sus reivindicaciones apenas han variado. Tema central, la financiación. Un nuevo modelo debería haber estado operativo en enero de 2014, pero el Gobierno no lo hizo pese a haberlo comprometido varias veces y contar con una amplia mayoría en las CC AA. Se repitió el tradicional ataque a la política fiscal de Madrid, liderado esta vez por la presidenta andaluza con el apoyo de todos los demás a excepción de Baleares. Los argumentos utilizados: «Dumping» y «armonización fiscal». Conviene recordar algunos datos.

1- Las CC AA de régimen común tienen iguales competencias fiscales y autonomía para decidir su política fiscal. Madrid tiene cinco puntos menos de IRPF que Cataluña y Andalucía y recauda 1.200 millones más que la primera y el doble que la segunda con una población menor entre millón y millón y medio. ¿Se considera «dumping» fiscal o hay que armonizar? Y en tal caso, ¿con Madrid o con aquéllas?

2- Madrid tiene bonificados al 99% Sucesiones y Donaciones y Patrimonio, y recauda más que cuando tenía un tipo impositivo sin bonificar. En Andalucía un 25% de herencias se rechazan por los elevados impuestos.

3- Madrid recibe unos ingresos por habitante para financiar sus servicios esenciales por debajo de la media de lo que recibe el conjunto de CC AA, y sin embargo aporta a la solidaridad con ellas el 75% del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales. Cataluña, el 22%.

Todos pueden optar por una u otra política fiscal, pero unas producen más deuda, más gasto, menos crecimiento económico y menos recaudación (Cataluña o Andalucía), y otras lo contrario (Madrid). Quienes más se quejan son las CC AA que más han gastado, menos han ajustado sus cuentas y menos reformas económicas han hecho para incentivar su economía, el ahorro y la inversión de sus ciudadanos. «Dumping» puede hacer quien tiene un sistema distinto más beneficioso como el País Vasco y Navarra, y nadie les acusa de ello, ni pide que se armonicen.

La autonomía fiscal está por encima de la ideología. Es una cuestión económica. Por eso la Baleares social-podemita rechaza la «armonización» fiscal. Pedir armonizar Sucesiones o Patrimonio es un eufemismo para que se suban. Curiosamente es el único caso en que se quiere igualar «por arriba», no por abajo. Conviene recordar que Patrimonio no existe en Europa, y supone una doble imposición sobre la riqueza que ya ha tributado, desincentiva el ahorro y pone en peligro la continuidad de los negocios familiares de Pequeñas y Medianas empresas.

Armonizar es eliminar la competencia fiscal entre CC AA y, en consecuencia, limitar su política económica y su autonomía de gestión. Sin un grado de autonomía económica que les permita ordenar sus ingresos y fijar sus prioridades no existe autonomía política ni de gestión. Además, con el modelo actual, el incremento de recaudación iría en su integridad al Ministerio de Hacienda, que contaría con más dinero para sus «gastos», lo que explica su apoyo a la misma, soportando por contra los madrileños ese incremento fiscal sin beneficiarse del mismo.

La financiación exige reglas de gasto y déficit claras para todos, y rigor en la aplicación de penalidades para aquellos que no las cumplan, lo que se ha dejado de lado, como tantas otras cosas, para evitar un «lío». Esperemos que este lío no lo paguen los madrileños con más impuestos y que su Gobierno lo defienda sin complejos y con contundencia.