Política

Habladurías contra la Infanta

No hay lugar para la sospecha sobre la Infanta en ni uno solo de los 29 folios del escrito del fiscal anticorrupción, Pedro Horrach, en el que desaconseja de forma tajante la imputación de la Infanta Cristina en el «caso Nóos». Y tampoco caben dudas después de su lectura de que el representante de la Fiscalía en las Islas Baleares quiere dejar claro, de una vez por todas, que quien tenga alguna sospecha sobre su actuación, quien piense que su actuación está mediatizada por la condición de Infanta de Cristina de Borbón, lo que debe hacer es acudir a un juzgado y denunciarle.

Es curioso, en cualquier caso, que el fiscal del «caso Nóos» tenga que recordar a lo largo de su escrito todas las actuaciones que ha llevado a cabo como miembro de la Fiscalía de Palma de Mallorca para llegar al fondo de todas las irregularidades llevadas a cabo por Iñaki Urdangarín y su socio Diego Torres. Una especie de memorándum para avivar la memoria de los que olvidan la investigación exhaustiva llevada a cabo por Pedro Horrach a lo largo de los tres años que lleva la Audiencia de Palma intentando no dejar agujeros negros en el «caso Nóos» ni que exista opacidad alguna sobre la conducta claramente irregular y presuntamente delictiva del duque de Palma y de Torres. Harto quizá el fiscal Horrach de las habladurías y de la campaña machacona y persistente de algunos medios de comunicación, ha salido al paso para defender su honestidad profesional, su honorabilidad como miembro de la Fiscalía encargada de luchar contra la corrupción y la criminalidad organizada y su integridad como miembro de uno de los cuerpos que administra la justicia en este país.

La guinda, si se me permite el término, es la afirmación rotunda de que las meras conjeturas o sospechas no constituyen títulos válidos de imputación. Y en ello se basa para añadir que no hay un sólo elemento de prueba que vincule a Doña Cristina con actividades delictivas, propias o ajenas. Todo un alegato el del fiscal Pedro Horrach que, por desgracia, no terminará con la maledicencia de los que están empeñados en imputar a la Infanta.