Incertidumbres y esperanzas

La Razón
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Un día como hoy nació Camarón, murió Mozart. Nació Walt Disney, murió Nelson Mandela. ¡Vete a saber! Este lunes, por esa misma regla de tres, aún no sé qué eminencia morirá, pero puede que nazca quien más nos inspire. Mientras llega el apetecible momento de conocerle, el panorama patrio se resume en un macropuente que, esperemos, sirva para menguar la inflada tasa de paro. Amaina el temporal político en la recién estrenada legislatura. Regresa el entendimiento interesado entre PP y PSOE, en detrimento de las formaciones jóvenes. Asistimos a principios de acuerdo bipartidista en materias vitales para la estabilidad del país: las cuentas, el déficit, la educación. Y entretanto, Susana Díaz sigue cosiendo. La observo de reojo, elevándose hasta transitar despachos en Bruselas, en nombre del PSOE. Díaz o la expresión anticipada del poder nacional. «Esta vez los socialistas no pueden equivocarse de líder», recalca Eduardo Madina, a modo de aviso a navegantes, mientras la lideresa le arregla el dobladillo a Iceta, pone un parche al roto que le hicieron a Tomás Gómez... y lo que no sabemos. Galerías Velvet/Ferraz.

Por lo demás, diciembre llega suave y clásico, con las luces navideñas encendidas y el bullicio callejero de las compras. Empezamos a recibir a familiares emigrados, lo mismo que en el anuncio. ¿Cómo detener nuestra doliente hemorragia de jóvenes talentos? Resurge la cuestión inevitable a punto de abrazarlos en los aeropuertos. Los míos son residentes forzosos en Edimburgo.

De acuerdo, me puedes replicar que ahí fuera hace más frío. Imagina Estados Unidos, con Trump materializando promesas de crispación. Francia y el presidente menos querido. Italia, con su propio lío constitucional; Austria y los inquietantes ultras, el Reino Unido del Brexit y la xenofobia. Qué decir de los refugiados y de la sangría siria. Mundo en crisis, mundo más que nunca de incertidumbres.

Aguardo 2017 con la esperanza puesta en las personas. Ayuda este oficio, portador de historias y seres fascinantes que, dándose a conocer, verifican el dicho de que la realidad supera a la ficción. A final, de mi semana informativa retengo, por encima de todo, la humanidad: el rescate milagroso al superviviente de un accidente aéreo, el corazón artificial en la mochila, corazón milagro; la compañera que posa sin pelo, bellísima, frente a la cámara; los héroes anónimos premiados; la solidaridad española. Mi esperanza también eres tú, que me lees, respetas y me reconcilias con este mundo incierto.