Política

La cultura del ganso

La Razón
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Es de coña. Para hacérselo mirar, porque encima se han quedado muy contentos con la gansada montada el pasado jueves en el Congreso para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Cervantes.

Y eso que Patxi López y compañía lo tenían fácil. Les hubiera bastado pedir que les tradujeran alguno de los programas de los actos que se celebran en Londres a propósito de William Shakespeare, fallecido también un 23 de abril de 1616. Cierto que el río Manzanares no es el Támesis y que Madrid no tiene el poso teatral de Londres, pero «Don Quijote» y su autor merecían algo más digno que la birria de la Carrera de San Jerónimo.

No son los únicos botarates. A uno, que lleva dedicado al periodismo cuatro décadas y siempre sostuvo que no existe profesión mejor que esta, le produce urticaria echar un vistazo a los titulares y ver cosas como «Don Quijote conquista el Congreso de los Diputados» para describir el esperpento. ¿A alguien con dos dedos de frente le parece de recibo que un actor disfrazado de Cervantes se dedicara desde la tribuna a despotricar sobre puertas giratorias, papeles Panamá, investiduras frustradas y falta de acuerdos?

No estuvo Mariano Rajoy, pero en primera fila, con cara de embeleso y simulando divertirse mucho, aplaudían Pedro Sánchez, Albert Rivera, el ministro Méndez de Vigo y toda la tropa. No puede ser que todos crean que aquel circo era de recibo. El drama es que están obligados a aparentar lo contrario, como se sienten constreñidos a ir de ingeniosos cada vez que les apuntan con una cámara y los reporteros de los programas graciosos les preguntan una memez. En España, en aras de lo políticamente correcto, se ha impuesto la fiebre de lo trivial y se rechaza en masa el rito, la tradición y hasta la buena educación. Vale que te tuteen en las gasolineras, te maltraten en las ventanillas públicas, coleguéen contigo las cajeras o los alumnos llamen «tío» al profesor, pero al menos en el Congreso o en instancias más altas podríamos guardar las formas.

¿Se acuerdan del discurso de Don Juan Carlos el 2 de junio de 2014?

A mí no se me olvidará jamás, pero tampoco se me borrará la impresión de que se hizo en un escenario, con una iluminación y en un formato más propio de un anuncio sobre los efectos de la tormenta primaveral en la cosecha de lúpulo hecho por un consejero de agricultura autonómico, que de la abdicación de un Rey de España.