La «herencia» del 15-M

La Razón
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Desde el primer momento tuve claro que el 15-M era un proceso que afectaba, sobre todo, a la izquierda española. Es algo que dije entonces en los programas de televisión y radio, porque nunca creía que pudiera hacerlo al espacio de centro derecha. Ahora me reafirmo con la evidencia de unos resultados que ponen de manifiesto que la división de la izquierda entre el PSOE y Podemos así como la existencia una pugna para liderar la izquierda.

El 15-M no afectó al PP, que obtuvo una amplia mayoría absoluta en las elecciones de 2011, y el retroceso que ha tenido desde entonces responde a las duras y difíciles medidas adoptadas para hacer frente a la crisis y resolver los profundos desequilibrios que tenía y sigue teniendo la economía española. Los otros factores que provocaron ese desgaste fueron la corrupción y la política de comunicación.

Es verdad que el PP consiguió ganar las elecciones de 2015, a diferencia de lo que ha sucedido en casi toda Europa en donde los partidos que han gestionado la crisis han sido expulsados del gobierno. Ciudadanos no consiguió el mismo efecto de Podemos con respecto al PSOE y no parece que exista la posibilidad de una sustitución, aunque todo parece indicar que sus diputados serán imprescindibles para formar el próximo gobierno.

La crisis de 2008 ha sido muy larga y sus consecuencias han sido devastadoras. Los líderes de Podemos supieron canalizar el descontento que reflejó el 15-M y la orfandad que existía en una izquierda que estaba indignada por las políticas del PSOE y luego del PP. No se sentían representados por el socialismo, pero tampoco por IU. No había ilusión, por lo que Pablo Iglesias y su equipo consiguieron construir una peligrosa alternativa al PSOE. A estas alturas nadie menosprecia o minimiza ya a Podemos, porque puede ser el segundo partido tras las próximas elecciones. Las mareas y las plataformas confluyeron en una formación que no tenía líderes conocidos o un programa claro, porque lo estaban elaborando. Era una casa en construcción.

El resultado de las europeas fue una gran sorpresa, que nadie imaginaba, pero luego llegaron las municipales y autonómicas y, finalmente, el indudable éxito de las generales. La mayor parte del 15-M se ha canalizado, aunque lógicamente quedan los sectores muy radicalmente antisistema, que son minoritarios. La duda ahora es saber si el PSOE camina hacia la pasokización o será capaz de mantenerse como el gran partido de la izquierda, aunque me temo lo peor.