La margarita

La Razón
La RazónLa Razón

Pensaba escribir de Saúl, de su imparable progresión, para gloria de los atléticos, de los golazos que marca, tantos y de tan bella factura que ya no puede ser casualidad, del berrinche que pilló el año pasado cuando se vio fuera de la lista de la Eurocopa, de la ilusión que le hizo que los miembros de la Asociación Española de la Prensa Deportiva y Loterías le eligieran jugador revelación de la temporada –mínimo consuelo, pero consuelo al fin y al cabo–, y de lo que representa en esa selección sub’21 que apunta a campeona continental en el Europeo de Polonia.

En eso estaba, en la cantidad de talento que maneja el seleccionador Celades, cuando el monotema, que no es otro que lo que se supone que piensa y calla Cristiano Ronaldo, invadió la actualidad. Si el miércoles dicen que optó por pagar los 14,7 millones a Hacienda para no correr el riesgo de verse con el traje de rayas, lo cual es una condena desorbitada, con lo que hay fuera, el jueves decidió lo contrario según su agencia, Gestifute. Se ha enrocado hasta nuevo aviso y como se considera inocente asume el riesgo de ir a prisión porque lo contrario sería dar la razón a quienes le consideran un evasor de tomo y lomo.

Cristiano deshoja la margarita tributaria desde Rusia y sin amor, pago, no pago; pago o quién paga... Me voy al PSG o me quedo en el Madrid; que dónde va a estar mejor. El culebrón se estira y lo conveniente es tener las ideas muy claras y las espaldas cubiertas. Dice Sam Jaffe, en «La jungla de asfalto», «acostúmbrate a no creer en ningún policía, porque cuando menos te lo esperas se ponen al lado de la Ley».

Eran otros tiempos, claro, y en Estados Unidos. En éstos, y en España, los presuntos y los defraudadores brotan como las setas y descubres que el preso Sandro Rosell tiene 25 cuentas corrientes, 57 fincas y 11 vehículos. Y ni siquiera jugaba al fútbol. ¿Rendimiento laboral?