Política

La paja en el ojo ajeno

No nos engañemos. No existe, ni ha existido, país con régimen comunista sin que se haya constituido en escenario de corrupción, ausencia de transparencia, falta de libertades, nepotismo y demás cualidades indignas para una sociedad desarrollada. Da igual el repaso geográfico. Por el norte la Unión Soviética y satélites, por el este China y Corea del Norte, por el sur gran número de países africanos, por el oeste Cuba pervirtiendo a Venezuela.

Salvando la sideral distancia, también el entorno comunista, plasmado en Izquierda Unida, flojea de remos y contradice su conducta y su discurso. No pretendo comparar nuestra IU con los citados. Hay una gran diferencia. Para empezar la democracia y todos sus instrumentos de control. Sus dirigentes del PCE están a millones de años luz de los Brezhnev, Castro, Kim Yong-un y demás, pero como ellos se alzan en látigo de los «vicios de la derecha», paladines de la honradez, estandartes de la verdad y, sin embargo, comprobamos cómo se agarran a las trampas a su alcance y se valen de triquiñuelas para obviar obligaciones incluso institucionales.

Ahí están las denuncias del Tribunal de Cuentas que ayer reflejaba LA RAZÓN sobre la elusión de sus balances correspondientes a tres años, la opacidad en las donaciones o la condonación de intereses bancarios.

Aunque separada ideológicamente del comunismo, la UPyD de Rosa Díez, también azote a los cuatro vientos de todo el que no se acoge bajo sus siglas, cojea de las dos piernas respecto a su limpieza y pulcritud de sus cuentas que, por el contrario, tanto las exige a los demás partidos. ¡Qué verdad es aquel mensaje evangélico de la paja en ojo ajeno y la viga en el propio! Así es la vida.