Política

Manuel Coma

Laminación de la democracia

Laminación de la democracia
Laminación de la democracialarazon

Mucho hiede masivamente a podrido en el régimen de Erdogan. El escándalo que estalló el 17 de diciembre sigue rodeado de misterio. Sus repercusiones son internacionales, no sólo porque Turquía sea estratégicamente importante y su poderoso primer ministro quiera imputar a medio mundo en una sórdida conspiración contra él, su partido y su país, sino porque el asunto tiene dimensiones exteriores directas. Entre sus muchos aspectos, el primero en revelarse y el que supone mayores cifras, verdaderamente fabulosas, es una serie de prolongadas transacciones clandestinas de petróleo iraní por oro. Se habla de miles de millones de dólares, que no se deben contabilizar como ganancia neta para los implicados, pero que puede haberles dejado decenas de millones. Sirvió para burlar las medidas económicas de la ONU y de EE UU contra Teherán y para alimentar sus esfuerzos nucleares. Parece también que Washington sabía algo, pero prefirió hacer la vista gorda, lo que no le hará ningún favor a Obama. A lo largo de los doce años del erdoganato, nadie medianamente conocedor ha ignorado la corrupción, pero tolerarla era parte del contrato social vigente mientras el país se desarrollara. Desde 2002, Turquía superó las pesadillas económicas de los 90, creció a un ritmo rápido y fue mucho menos afectada por la crisis internacional que Europa, pero el índice de crecimiento (3,5% previsto para 2014) ha ido bajando, y las perspectivas son inciertas. Lo que no dejó de subir fue la concentración de poder en manos de Erdogan, sólo comparable con la de Ataturk, fundador de la república, hace un siglo. Desde las manifestaciones de abril y mayo en Estambul y en la principales ciudades, hasta el descomunal escándalo en curso, lo que vemos es el surgimiento de fuertes resistencias a la hasta ahora imparable marcha hacia la dictadura. La esencia del asunto es una lucha por el poder en el interior del islamismo turco. El dominante Partido de la Justicia y el Desarrollo, perteneciente a la familia internacional de la Hermandad Musulmana, desafiado por su, hasta hace poco, fiel aliado, el movimiento gülenista del islamismo autóctono.