Lecciones de la Historia

Se afirma que la Historia es madre de la verdad. Aunque no creo en un determinismo histórico por el que estemos abocados a repetir los errores del pasado, ni como individuos ni como nación, sí que pienso que todos los hombres estamos hechos del mismo barro, y padecemos análogas inclinaciones a hacer un mal uso de nuestra libertad. Bien lo proclama la sabiduría popular: «Somos el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra».

Es un tópico –pero cierto– afirmar que el pueblo catalán tiene seny, es decir, que es sensato, moderado... y que combina esto con épocas en las que se instala en la rauxa, que es todo lo contrario. El catalán es vitalista, generoso, idealista, emprendedor... pero –cuando se desequilibra– cumple con el principio latino «corruptio optimi pessima»: La corrupción del mejor es la peor.

Por este motivo, el acento catalán ha conformado lo mejor y lo peor de la Historia de España, que es maestra en mostrarnos fechas en las que juntos fuimos capaces de gestas extraordinarias, pero también de trágicas caídas cuando la semilla de la discordia creció entre nosotros: 1640 (Revolución dels Segadors), 1700 (Guerra de Sucesión), 1909 (Semana Trágica de Barcelona) y, especialmente, 1934 con su golpe de Estado revolucionario, otro capítulo de obligado recuerdo por su actualidad.

Conocer la verdad de la Historia nos debe ayudar a evitar repetir sus errores. Otros, en estos tiempos de rauxa, quieren volver a revivirlos.