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La Razón
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Los entrenadores piden y los clubes proveen. Si pueden. El Cholo y el Atlético suspiraban por Diego Costa, lo querían de vuelta, pero como el lagartense (de Lagarto, Brasil) que no lagarterano (de Lagartera, España), es la imagen y semejanza de Antonio Conte, va a continuar unido al Chelsea muy a su pesar. Hubo sondeo rojiblanco con Cavani e Higuaín, con un valor económico por las nubes, mientras ambos caminan a ras del suelo, y con Lukaku, Icardi... Esa relación de nueves, que ni siquiera está al alcance del Barça, no por precio sino porque la titularidad junto a Messi, Suárez y Neymar sólo puede ser accidental, ha desembocado en un compatriota de Griezmann, Kevin Gameiro.

Hubo un tiempo en que ariete que tocaba el Atlético lo convertía en oro, hasta que con Mandzukic y Jackson Martínez pinchó en hueso. Gameiro no es Agüero ni Forlán ni Falcao ni Diego Costa, pero está más en sintonía con las necesidades del Cholo que aquellos «bluffs». Su aportación al Sevilla tras la salida de Bacca ha sido extraordinaria. Comprobada está su calidad y su pericia frente a la portería contraria, aunque Deschamps no valoró sus virtudes en la Eurocopa y le dejó fuera de la convocatoria de Francia. Gameiro ve puerta, es un goleador y un acicate para Torres. El Atlético ha hecho una buena adquisición, otra cosa es el precio: 40 millones...

Claro que si el United desembolsa 120 por Pogba, resulta incluso barato. Así, pues, Simeone tiene lo que quiere, o lo que se parece a lo que desea, y los olímpicos españoles una Villa en Río que no es la que soñaban, pero que no enturbia la ilusión de competir en unos Juegos. Es el valor del deportista de élite, lo que le hace inmortal, aunque no gane.