Los problemas de Rubalcaba

La última pirueta de Rubalcaba produce estupor, porque es un puro ejercicio de tactismo político dentro de la permanente huida hacia adelante en que se ha instalado el cuestionado líder del PSOE. Me temo que quiere emular a su mentor, Felipe González, y acabará con un sonoro fracaso como Antonio Hernández Mancha. El anuncio de que estudia presentar una moción de censura es tanto la expresión de su debilidad dentro del PSOE como el epílogo de una carrera donde parece empeñado en demoler la imagen de brillante maniobrero y estratega que le adjudicaron los periodistas. El secretario general del PSOE otorga más credibilidad a un sujeto de la catadura moral de Bárcenas que al presidente del Gobierno, que ha tenido una trayectoria intachable a lo largo de su vida. Es un despropósito tan grande que ni siquiera Rubalcaba se cree la impostura de esta maniobra. Es el último estertor de un líder agónico que está dispuesto a pactar con la izquierda radical de IU o los independentistas que quieren acabar con España como ERC, Bildu o el BNG. Es la antipolítica, porque no busca lo mejor para España, ni siquiera para el PSOE, o ser una alternativa seria y coherente sino desgastar a Rajoy en un pueril intento de ganar tiempo. Como es incapaz de hacer una oferta coherente a la sociedad española para ganar limpiamente en las urnas, opta por volver a la técnica del acoso y derribo. No le importará mi opinión, pero me siento defraudado. Le tenía en mejor concepto y lo he dicho en tertulias y debates. Hoy es un Rubalcaba que no conozco.

El líder del PSOE camina con paso firme al desastre. Está en su derecho, pero no debería olvidar que peor que fracasar es hacer el ridículo. Es lo que le puede suceder si finalmente presenta una moción de censura. Ni le servirá para desgastar a Rajoy ni tampoco para consolidarse al frente del PSOE. La imagen que ofrecerá es que está dispuesto a pactar con la izquierda radical, el independentismo y los amigos de la banda terrorista. Esto sucede mientras su partido sufre el escándalo de los ERE y mantiene a Griñán al frente del PSOE y de la Junta de Andalucía, y el PSC en Cataluña se ha instalado en una deriva nacionalista que favorece el pulso secesionista de CiU y ERC. No es precisamente un ejercicio de coherencia lo que Rubalcaba ofrece a la sociedad española. Lo peor es que sabe que Rajoy es una persona honrada, honorable y decente. Es consciente de que actúa como instrumento al servicio de un indeseable que tiene una fortuna de decenas de millones cuyo origen es incapaz de aclarar. Y finalmente que hace daño a la imagen de España.