Política

Alfonso Merlos

Montajistas y cuentistas

Montajistas y cuentistas
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¡Qué malo es conocerse! No hacía falta ser un lince para avizorar cuál iba a ser la repuesta de los socialistas andaluces al enésimo y gordísimo escándalo de corrupción en la Junta de Andalucía: la mejor defensa es un buen ataque; aunque carezca de fundamento, aunque sea lanzado sin fuste y a lo bruto, aunque sólo sirva para dejar de manifiesto que los que presuntamente la han liado al por mayor pretenden irse de rositas y echarle el muerto a quien haga falta.

No sabemos a ciencia cierta cómo se las apaña. Pero lo del PSOE es de aurora boreal. Resulta que detrás de toda investigación vinculada al fraude y la malversación que les afecta directamente siempre hay oscuras motivaciones, y por supuesto bastardas: electorales, partidistas... ¡Vaya usted a saber! ¡Da igual!

Pero ya no cuela. Porque la mayoría abrumadora de españoles (y desde luego de andaluces) sabemos que no es el Ministerio del Interior, ni la Policía, ni la Fiscalía, ni el juez, ni desde luego el PP quien tiene la culpa de que por el sumidero se haya ido de nuevo una partida bestial de millones de euros por la que unos cuantos tendrán que pagar y que alguien (¡ay esta España nuestra!) tendrá que devolver.

¡No, no y no! ¿Qué es eso de que detrás de esta trama de aparente robo en los cursos de formación hay un montaje? ¿Cuál es la mano negra? ¿Quién la mueve? Correligionarios de la señora Díaz y del señor Rubalcaba, no sean ustedes cuentistas, no le echen más morro del imprescindible al asunto. Este país no está para perder tiempo ni dinero ni energías. Colaboren con la Justicia. Dejen de lloriquear y patalear. Es su obligación. ¿También la desconocen?