Política

Nada nuevo bajo el sol

Artur Mas se desayunó antes de enviar su mensaje de fin de año a los catalanes con una nueva andanada de Junqueras. El líder republicano le exigía la convocatoria urgente de elecciones y, es más, le invitaba a que anunciara la fecha en su discurso. Junqueras volvía a lanzar una andanada en toda regla al Gobierno catalán y a su presidente. Mas le respondió en su alocución haciéndole luz de gas. Nada de fecha de elecciones anticipadas y sí mensajes subliminales para Junqueras.

Junqueras después de oír a Mas ya sabe que el presidente de la Generalitat no piensa dejarle hueco. Que seguirá «asumiendo los próximos pasos» del proceso soberanista. Ese «quítate tú que me pongo yo» de ERC ha quedado en agua de borrajas. También pudo oír Junqueras que le culpa de la situación de parálisis del proceso soberanista. Mas hizo una exaltación de la unidad de las fuerzas políticas catalanas ante un Estado que quiere verlas divididas. Por eso, añade el presidente catalán una puya a Junqueras. Hay que «ser consecuentes y actuar en consecuencia». Todo un bofetón con la mano abierta a las veleidades de ERC de liderar el proceso soberanista tras unas elecciones que siguen en el alero. El discurso de Mas dejó claro que no hay nada nuevo bajo el sol. Continuó su presión a los republicanos, a los que quiere ver hincar la rodilla ante sus propuestas. Si no lo hacen les expondrá en el cadalso de los culpables. Puso como ejemplo de la unidad, el éxito que presidió la consulta del 9-N. Sólo con la unidad se pudieron superar las trabas del Estado que, por cierto, volvió a recibir el «palo y tentetieso».

Mas se arrogó los cambios económicos –se desconocen las medidas que su gobierno ha puesto en marcha para mejorar la economía–, lamentó la situación de miles de familias –aunque se olvidó de comentar que el autor de los recortes que han sangrado la economía de miles de familias tiene un nombre: Mas– y se situó como el líder que superará los nuevos retos. Quizás por eso empezó su discurso con una gran noticia. «Se acaba un año y empezamos otro». Un gran mensaje de calado.

Visto lo visto y oído lo oído, en las próximas semanas continuará la saga del proceso soberanista. De hecho, Mas en su discurso dio una nueva vuelta de tuerca a ERC. El sábado pasado presionó a Junqueras ante la Asamblea Nacional de Cataluña y Òmnium Cultural. Ayer lo hizo ante el conjunto de los catalanes. No tiene intención de tirar la toalla, quiere seguir liderando el soberanismo y, para ello, quiere la rendición de Junqueras. Sin esa rendición las elecciones no se convocarán y Mas tendrá a su culpable.