Nadie es más que otro

Permítanme que me salte a la torera todo el torrente de normas aprobado por el Consejo de Ministros en el asunto de la Lomce, y que, aunque siga lamentado la escasa presencia de Humanidades en los temarios españoles, y no haya tenido demasiado tiempo para evaluar si, en lo pautado, hay alguna fórmula mágica para evitar que nuestros estudiantes dejen de ser los últimos de la fila en Europa, celebre que, a partir de ahora se vaya a promocionar la igualdad de género, la no discriminación de la discapacidad, la prevención y resolución pacífica de conflictos y del terrorismo e incluso la seguridad vial. Al colegio se va a aprender muchas cosas, pero, sobre todo, a convivir. Y está claro que, por más que pensemos que nuestros chicos deben ser más competitivos, estar mejor preparados y salir del colegio perfectamente formados para la Universidad, yo creo que lo más importante es que, de esas aulas, como de los cuartos de sus casas, salgan preparados para vivir en sociedad y para ser buenas personas. De entre todos los temas señalados, el que más aplaudo es el de la promoción de la igualdad. No es que sea más o menos pesado que otros... pero es que también está en ellos. Una persona discriminada por discapacidad, si es mujer, puede estarlo dos veces... Y así sucede en todo lo demás. Si una de las peores lacras de nuestro tiempo es la violencia machista, nada como que la igualdad sea materia de escuela y se salga del colegio con el convencimiento de que nadie es más que nadie jamás, pero menos por cuestión de género. Si eso lo consigue esta Lomce, bienvenida sea.