Páginas amarillas

No es necesario recurrir a los adelantos cibernéticos para acceder a la información. En los viejos tochos de «Páginas Amarillas» se encuentra la solución del problema. Consúltese en el apartado «Embajadas», y comprobará el consultor –en el presente caso, consultoras–, la relación, dirección y número de teléfono de todas las embajadas acreditadas en Madrid. Al llegar a la letra «N», está la de Nigeria.

Se lo recomiendo a las activistas de «Femen», a Elena Valenciano, a las dirigentes y militantes del feminismo y la igualdad del PSOE e Izquierda Unida, y a Bibiana Aído, que está en la ONU de Nueva York y allí no hay «Páginas Amarillas». Y no estaría mal que se unieran al grupo los que desean expropiar a la Iglesia la Catedral-Mezquita de Córdoba. Les recuerdo el motivo de mi petición, humildemente.

Doscientas dieciséis niñas cristianas han sido secuestradas en Nigeria por miembros de un movimiento islamista. Sus raptores han reconocido que algunas de ellas han sido violadas por quince salvajes –lo de salvajes es cosa mía– en un solo día. Su pecado, acudir a una escuela. El dirigente de ese movimiento, Abubakar Sheaku, ha manifestado que esas niñas tendrían que haberse casado según las costumbres musulmanas en lugar de estudiar con métodos occidentales. Ahora anuncia que serán vendidas en el mercado, como si fueran yeguas, a doce euros cada una, yeguas baratas, accesibles. Estimo que la aún vigente «Alianza de Civilizaciones» también haría bien en sumarse a la concentración que no se va a concentrar ante la embajada de Nigeria. En el fondo, ¿qué puede importar al feminismo y al buenismo pro-islamista que doscientas dieciséis niñas cristianas hayan recibido su merecido?

«Femen» se ha cubierto las tetas. No desean sus ardientes y vociferantes chicas mostrar sus pechos ante la embajada de Nigeria porque les ha nacido el dulce pudor de las burguesas. Y tampoco van a acudir, domingas al aire, a protestar ante la mezquita de Madrid porque les da bastante susto. Interrumpen un discurso de Esperanza Aguirre, se desnudan en las puertas de las iglesias católicas, se despezonan en el Congreso de los Diputados y posteriormente se arrugan cuando advierten a un musulmán en el horizonte. En el fondo –pensarán–, que esas más de doscientas niñas secuestradas, violadas y vendidas por los bondadosos miembros del movimiento «Boko Haram», han sido agraciadas por sus secuestradores, violadores y vendedores, que no han hecho otra cosa que rescatarlas de las malignas y pecadoras influencias del cristianismo.

Ignoro si se mantiene Federico Mayor Zaragoza en la más alta cima jerárquica de la Alianza de Civilizaciones. Zapatero lo puso ahí. Mayor Zaragoza es partidario de la expropiación de la catedral de Córdoba. Es el Verstrynge de la extinta UCD. De seguir en el chollo, considero oportuno que abra la boca y diga algo. Y si es a favor de las niñas secuestradas, violadas y vendidas, mejor que mejor. Creo que un cargo de tanta responsabilidad exige, al menos, una respuesta y una declaración, aunque ni una ni la otra suenen contundentes, no vayan a molestar a los partidarios y amigos de los secuestradores, violadores y vendedores, que son muchos en España.

Los hechos han sucedido en Nigeria, y de ahí que la manifestación que no se va a convocar tendría como lógico punto de reunión los aledaños de su embajada. Pero las de Femen están reunidas, Elena Valenciano de campaña, las feministas profesionales, buscando la dirección de la embajada de Nueva Zelanda –confusión lógica porque empieza con la «N»–, Bibiana Aído en Nueva York dándole a la gorra y la Alianza de Civilizaciones, sin presupuesto para pagarle el taxi a don Federico. No habrá manifestación. ¡Vaya por Dios!, perdón, ¡Vaya por Alá!