Política de bicicleta

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El nuevo socialismo de Pedro Sánchez incluye como dirigentes a viejas glorias no ya del zapaterismo sino hasta del felipismo, tales como Cristina Narbona, reina de las desaladoras, o la docta Margarita Robles. Ya escribió Gramsci que crisis es un estado en el que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de nacer. El cambio de rumbo ante el CETA, que tiene atónitos a sus correligionarios europeos, Narbona lo explica en redes sociales como proteccionismo social sin proteccionismo económico, aunque la tiene que constar que solo es una invitación a café a Podemos. Su experiencia jurídica impide a Robles conciliar procedimientos judiciales con comisiones de investigación, aunque ha de saber que de lo que se trata es de mantener en candelero la corrupción dada en el PP. «Si quieres solucionar un problema busca un hombre responsable; si quieres que el problema perdure, nombra una comisión». Napoleón. No se ha dado en la Historia comisión que haya dilucidado nada y los miles de folios de la Comisión Warren podían haberse resumido en el primer atestado policial, quedándonos sin saber quien organizó el asesinato de Oswald. Estas comisiones se parecen bastante a los antiguos tribunales militares de honor en los que la sentencia se redactaba de antemano en un cuarto de banderas. En la insólita comparecencia de Bárcenas, Irene Montero se rebaja al refranero con lo del gallo que no canta, sabiendo que el compareciente, judicializado, no debe cacarear, pero ahí deja para los telediarios la trampa saducea. Toni Cantó quiere saber si el Presidente Rajoy tiene máquina de hacer fideos con los papeles. Yo tengo una y dudo de burócrata que no tenga la propia y siga jugando a encestar en la papelera pelotas de celulosa. Son investigaciones para obtener titulares. Las reprobaciones son igualmente inanes, pero como hacen ruido acabarán reprobando a la Cibeles por portar las llaves de todas las riquezas de la Tierra, abuso nada redistributivo. Para esta nueva izquierda que sólo atiende a su militancia lo que resta de legislatura ha de ser de ocurrencias acumulativas con el fin de retorcer hasta lo irreconocible la imagen del PP y retratar a Rajoy como arquitecto de toda molestia. Eso no va a funcionar, pero no tienen otra. Es la política de la bicicleta: si dejas de pedalear, te caes.