Sánchez quiere venganza

La Razón
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El misterio se centra ahora en si Mariano Rajoy deberá acudir a una o dos sesiones de investidura, como sería normal, o se verá obligado a una tercera como ocurrió con Susana Díaz en Andalucía y en Cataluña con Artur Mas, primero, y Carles Puigdemont, después. Una vez desvelado el enigma de aceptar el encargo del Rey Felipe VI, existe coincidencia en que tiene el deber de presentar su candidatura ante el Pleno del Congreso de Diputados.

Eso sí, y lo escribí ya el 29 de junio, tres días después del 26-J, el presidente en funciones no se va a librar del ensañamiento dialéctico que le dedicarán sus adversarios políticos, especialmente el socialista Pedro Sánchez, que, según mi amigo Rogelio, anhela vengarse del repaso, con cruce de cara incluido, que el popular le brindó en las fallidas sesiones de investidura el 2 y 4 de marzo, sobre todo en la del 2. La tiene apuntada en su agenda con letras mayúsculas.

En ese momento comenzará el vía crucis serio de Rajoy. Deberá aguantar lo racional y lo irracional, lo justo y lo injusto, y, sobre todo y a pesar de su popular «pachorra», padecerá al límite hasta cobrarse tan sólo la pieza de continuar en la Presidencia del Gobierno. Nada más, me atrevo a predecir, porque casi con seguridad no doblegará a Ciudadanos del propósito de la abstención, la misma decisión que adoptará el PSOE, para dejarle con un apoyo parlamentario de 137 diputados o poco más. Siempre con el punto de mira ajustado para matarlo en el momento que mejor les venga.

Rajoy como presidente del Gobierno es la única solución a las alternativas posibles si aceptamos el contundente rechazo de todos a unas terceras elecciones. La fórmula deseada por Sánchez con Podemos, separatistas, izquierdas radicales y nacionalistas es inviable, como se ha demostrado hasta ahora. En ese conglomerado es en el que peor futuro se le abriría al socialismo español. En caso de que fuera posible, no le dejarán.

En fin, a veces pienso si no tendría razón mi suegra, partidaria del líder popular, al comprobar cómo le breaban hace bastante más de un año: «Lo que tenía que hacer Rajoy es aparecer en televisión y decir: me encuentro mal, lo dejo». Así es la vida.