Tres mujeres catalanas

Hay tres ciudadanas catalanas que están siendo heroicas y de las que merece la pena escribir para tomar ejemplo. Tres señoras impresionantes, que han tenido el valor de hacer frente a Artur Mas y su propósito de que la ley se cumpla para todos los ciudadanos excepto para él. Hay que echarle narices, porque la prevaricación del ex presidente viene arropada por mentiras institucionales que, difundidas por los medios locales, constituyen una formidable campaña de intoxicación con consecuencias letales. Se les dice a las personas lo que le gritó un energúmeno lleno de odio a la fiscal jefe de Barcelona, Ana Magaldi, a saber: «Tú nos condenas por poner las urnas ¡Qué vergüenza!». Los juicios no son por poner urnas. Son por atribuirse competencias contra la Constitución. Convocar referendos ilegales y amenazar con hacerlos vinculantes contra la voluntad de más de la mitad de la población (por lo menos) es una forma de dictadura. Ya es hora de que alguien explique que la Generalitat busca dar un golpe de mano para hacerse con el poder de forma ilegal y autoritaria.

La situación la sufren en silencio millones de personas que, si se atreven a oponerse, no sólo reciben la airada respuesta de vecinos supuestamente pacíficos, sino que ven cómo se les cierran las puertas de los ascensos, subvenciones, oposiciones. En este clima agresivo viven la profesora Dolores Agenjo, la catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona Teresa Freixes y la fiscal Ana Magaldi. Las tres han sido un ejemplo de fortaleza, valentía e integridad al hacer público el atropello de que están siendo objeto los ciudadanos, pese a los insultos y amenazas que están recibiendo a cambio.

A Dolores Agenjo la amenazan de muerte desde que se negase a entregar las llaves del Instituto Pedraforca de Hospitalet de Llobregat para el referéndum del 9-N. Del mismo modo que esos militares que se extralimitaban en sus funciones y ponían a un subalterno a fregarles el coche, la consejera de Educación Irene Rigau pretendió que la directora de escuela se doblegase a sus propósitos independentistas. Se negó y ha padecido una verdadera persecución. La han amenazado de muerte y llamado retrasada mental, musa del españolismo, fascista.

Teresa Freixas es una catedrática de Derecho que explica con total claridad las leyes a sus alumnos. Está orgullosa del engranaje constitucional que salió de la transición y levanta con denuedo la voz para denunciar que ponerse del lado del llamado procés es aceptar la conculcación de las libertades y derechos.

Ana Magaldi es la fiscal general de Barcelona y su trabajo es hacer cumplir la ley y denunciar a los que se la saltan. Por tan espléndido trabajo la han llamado mierda fascista. Es un espectáculo glorioso ver a esta señora, guapísima con su pelo corto y plateado, fumando mientras mira a los salvajes que le vociferan y amenazan con asaltarla.

Recomendaría a quienes se sienten muy machitos por el «procés» que reflexionen sobre las biografías e impecables trayectorias de estas tres hembras superiores.