Tres recuerdos

La Razón
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Permítaseme estar triste en el momento de escribir estas líneas. Radio Clásica, en un gesto que le honra, está dedicando su programación a José Luis Pérez de Arteaga. Suenan sus músicas: Kathleen Ferrier, las polkas de Año Nuevo... Y, lo que es más importante, la voz de los oyentes recordando a quien fuera no ya un maestro en la comunicación musical, sino alguien que, con su sabiduría, memoria, entusiasmo y fino humor hizo miles amigos a través de las ondas. Hoy, de nuevo, nos volvemos a sentir huérfanos. Ay, José Luis, ¡cómo te echamos de menos! En estos días también se nos han ido dos personas tan importantes como queridas. Gustavo Tambascio, director de escena, gestor cultural, escritor, dramaturgo y docente, que desarrolló las primeras etapas de su carrera en el continente americano, antes de establecerse en Madrid, en 1988, adoptar la nacionalidad española y centrar su actividad principalmente en España, Estados Unidos y otros países europeos. Era una persona de gran cultura. Sabía quién era Thomas Bernhard antes de que naciera el propio Bernhard –si eso fuera posible y en esto se parecía a José Luis– y, como Thomas, repetía continuamente las mismas frases hasta que te rebotaba su sonido en el alma, concediendo al verbo una importancia inusitada. Pocos como él tan comprometidos con el abismo transgresor, con la profundidad del arte, con el teatro, la ópera y la literatura. Como todos, también con sus debilidades: algo de egocentrismo y demasiada persistencia. Tuviste suerte, si te hubieran dado a elegir, posiblemente hubieras deseado esta manera de despedirte, sentado en tu sillón, repasando alguna película de autor y la muerte detrás de ti, sin avisar... Javier Alfaya fue un hombre de izquierdas, culto hasta la saciedad, escritor de prosa y poesía, periodista y traductor que militó toda su vida contra la injusticia, colaborando en numerosas revistas progresistas como «Triunfo», «Mundo Obrero» y «La Calle», y en diarios como «El país», «El mundo» y «El Independiente». Además de «Cuadernos para el Diálogo», «Letra Internacional», «Ínsula», «A Nosa Terra» y «Revista de Occidente». En 1975 fundó la revista musical «Scherzo» con un grupo de amigos, unos locos encantadores, que nos han dejado algo indispensable para la cultura musical española. Con Alfaya se nos va uno de los periodistas más íntegros de nuestra historia reciente. Me ha hecho pensar mucho tu muerte, Javier, opuesta a la de Gustavo. Pienso que tu querías morir al serte claro el futuro que os esperaba a ti y a tu familia, dada tu enfermedad, y lo entiendo, como lo entendió tu organismo al rebelarse. Termino con la esperanza de quien estos día escribió: «En el lento debilitamiento de mi fuerza física, interiormente estoy en peregrinación hacia la Casa».