Ficción constitucional contra los catalanes

Mientras en España asistimos al enredo político derivado de la interinidad que ha conducido a una repetición de las elecciones generales, los separatistas catalanes añaden ingredientes a sus planes rupturistas y a su desafío al Estado. El último fue ayer con la presentación del borrador para una «constitución catalana» elaborado por la plataforma Constituimos. Los redactores entregaron el texto a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que les garantizó que lo trasladaría a la comisión de estudio del «proceso constituyente». El proyecto resulta en sí mismo un pronunciamiento contra la legalidad y la convivencia de los ciudadanos de Cataluña. En ese sentido, es un ataque contra el bienestar y la prosperidad de la gente, y además rezuma totalitarismo y segregacionismo contra los castellanohablantes, por ejemplo, al no considerar al español como lengua oficial. Forcadell prestó legitimidad a la declaración de intenciones de una minoría de ciudadanos, en una prueba más de un grado de sectarismo impropio de su responsabilidad institucional. Estamos seguros de que la ficción constitucional separatista fracasará, como el conjunto de su proyecto, pero otra cosa es que los partidos constitucionalistas deban dejar hacer. Están obligados a responder, a defender la legalidad y a velar por el bien común.