Lo importante es el empleo

La Razón
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El ritmo de creación de empleo se acelera. Y la mejor prueba es que nuestro país tiene 658.387 nuevos cotizantes más que hace un año. En esa dinámica de éxito, y a la luz de los datos del mes de abril que ayer se conocieron, el paro registró su mayor caída mensual de la historia, con 129.281 desempleados menos. Un dato al que se han unido los 212.216 nuevos afiliados a la Seguridad Social. Con todo, lo relevante no es sólo la cifra –la más elevada de la serie histórica en ese mes–, sino el hecho de que la tasa anual de creación de empleo se ha acelerado hasta el 3,7%. Un compendio de resultados del mercado laboral que fueron calificados con razón por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como «muy buenos y alentadores», para reafirmarse en que «si se hacen las cosas bien, habrá muchos meses y años con datos de este tipo». Rajoy, sin embargo, rechazó recrearse en la complacencia ante estos números y subrayó que lo que se debe hacer es animar a seguir en la misma dirección. En este sentido, defendió las políticas de consolidación fiscal y criticó que haya formaciones políticas que insistan en gastar. A su entender, da la sensación de que están «pegándose cabezazos contra la pared y siguen sin enterarse». O sin querer enterarse, como sucede con buen número de formaciones del arco parlamentario y los sindicatos, instalados en la crítica perenne al Ejecutivo, incapaces de reconocer como un éxito que cientos de miles de españoles hubiesen encontrado trabajo en los últimos meses. Frente a esta mezquindad política, lastrada por rancios clichés ideológicos, Rajoy apeló a la necesidad de mirar hacia adelante, de reconocer valores y principios que, a su entender, harán de España una sociedad mejor, por lo que pidió «reconocer el mérito, el esfuerzo y el trabajo bien hecho» como claves para un empuje definitivo a las políticas de empleo. A esos campeones políticos del «no», del derrotismo, del gasto sin límite, les brindó una clase de macroeconomía clásica: «La historia demuestra, sin ninguna excepción, que cuando hay poco déficit, hay más empleo y se elevan los niveles de bienestar de todos. Por el contrario, cuando hay mucho déficit público, ocurre exactamente lo contrario». Gracias a estas fórmulas –y no a otras, ya fracasadas–, el sistema público de protección social ha recuperado ampliamente los 18 millones de cotizantes. Una recuperación del empleo que trabaja también en favor de la integración de la mujer gracias a las políticas de igualdad de oportunidades, también en el trabajo, impulsadas por el Partido Popular, y que se ha traducido en términos laborales en que el número de mujeres afiliadas ha alcanzado su nivel más alto de la serie histórica, con 8,4 millones de ocupadas, que representan el 46,4 % del mercado. Ahora que España se acerca al trámite de la aprobación –o no–, de los Presupuestos Generales del Estado, no estará de más que todos los partidos con representación parlamentaria dejen de lado su pugna política en favor de la estabilidad y el empleo. Esto último, objetivo fundamental de sus programas, pero, en la práctica, arma arrojadiza contra el oponente político. Hoy en día, cuando nuestra economía es la que más crece de la zona euro, cuando nuestras infraestructuras o la alta velocidad son bandera de una España líder, no está demás asumir las palabras de Rajoy, ayer, en unas jornadas sobre la Creación de Talento. Allí, el presidente llamó a la responsabilidad de todos y a no «cambiar lo que funciona». Algo que ha sido reconocido por la Comisión Europea o el Fondo Monetario Internacional. Con todo, los datos de empleo de abril son el mejor refrendo a sus palabras. La confirmación de que la recuperación económica ha llegado a los ciudadanos.