Secesionismo y populismo: el peligro de Europa

La Razón
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La izquierda no puede apropiarse de lo que ha sido el espíritu europeísta y de su gran conquista: el Estado del Bienestar. Lo importante no es hacer políticas supuestamente sociales que se «expresan en números rojos», sino saberlas mantener y, sobre todo, ajustarlas a un presupuesto realista que no desequilibre el gasto. La crisis de la socialdemocracia se demuestra por su aceptación de las políticas reformistas en la que se han empeñado los populares europeos. Por lo tanto, hay que huir del «déficit perpetuo», tal y como lo expresó ayer Mariano Rajoy en la clausura del congreso del Partido Popular Europeo (PPE). Estas políticas que han definido a la Unión Europea sólo se pueden mantener desde la estabilidad política y económica, que en estos momentos tiene claros enemigos, según señaló el presidente del Gobierno: «Radicales, secesionistas y populistas». Estas tres corrientes alteran la idea de «concordia europeísta» y son un ejemplo de la crisis que en estos momentos sufre el proyecto común de la UE. No se pueden dar soluciones improvisadas a problemas en los que están en juego la cohesión territorial y el gobierno común de los europeos. El PPE ya manifestó su rechazo al independentismo catalán como un factor que pone en peligro la idea de Europa, algo que no debe olvidarse.