Opinión

Trabajar por una «Gran Nación»

La Razón
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La primera Pascua Militar del reinado de Felipe VI ha tenido un significado especial, tanto por el hecho de dirigirse en un día tan señalado al conjunto de las Fuerzas Armadas como por el recuerdo que tuvo con su padre, el Rey Juan Carlos, quien con tanta intensidad vivió la «extraordinaria transformación de la Institución Militar». Hubo tres mensajes que articularon su discurso: la voluntad de servicio que como Jefe de Estado asume como Mando Supremo («mandar es servir»), que las FF AA son un ejemplo de modernización y compromiso con la sociedad española y, por último, seguir trabajando por «nuestra Gran Nación» con optimismo. Como él mismo recordó, ha sido testigo de la gran transformación de las FF AA en estos últimos treinta años, evolución que ha conocido de manera directa en su proceso de formación en las tres academias y que se evidencia en la adaptación de la institución a los retos de seguridad exigidos, en su incorporación a la estructura de la OTAN, en su profesionalización, en la incorporación de la mujer y a su participación en misiones internacionales. Puede decirse que esta transformación ha sido plena, siendo ahora una de las instituciones más valoradas, por su compromiso con España y la Corona y como garante de nuestra soberanía nacional, que «reside en el pueblo español», como apunta la Constitución. El plan de adaptación a los nuevos retos ha continuado: el pasado mes de octubre se aprobó la nueva organización de las Fuerzas Armadas, se ha racionalizado las estructuras y simplificado la organización. Además, se han asumido responsabilidades en la cooperación multilateral –como la presidencia del Comité Director de la Iniciativa 5+5 que afecta al Mediterráneo Occidental– y, de manera especial, los compromisos militares que debemos cumplir por nuestra pertenencia al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El ámbito internacional es el escenario en el que se desarrolla el trabajo de las FF AA, donde han demostrado su eficacia y profesionalidad, «llevando a gala la combinación de valentía, humanidad y empatía que tanto caracterizan al soldado español». Las tropas españolas están desplegadas ahora en trece misiones –en Líbano, Afganistán, República Centroafricana, Somalia y Mali, entre otros– en cumplimiento siempre de resoluciones avaladas por organismos internacionales y en defensa de los Derechos Humanos. «Hoy podemos sentirnos orgullosos de disponer de unas Fuerzas Armadas modernas y equilibradas, adecuadas a la importancia de nuestro país en el ámbito internacional», señaló Don Felipe en su discurso, y recordó el «esfuerzo por mantener las capacidades operativas con el nivel requerido para responder a las amenazas». La labor de los Ejércitos, la Armada y la Guardia Civil es un ejemplo para todos los españoles.