Opinión

La valla de Melilla debe ser protegida

La Razón
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Un nuevo salto en la valla de Melilla ha vuelto poner sobre la mesa un problema que no está resuelto: el último fue en octubre de 2018. Ayer, medio centenar de personas consiguieron cruzar la frontera ilegalmente por una de las zonas más vulnerables, precisamente donde se mantienen todavía las concertinas que el Ejecutivo se comprometió a retirar antes de las últimas elecciones. Guste o no, los pasos fronterizos deben ser protegidos en cumplimiento de la ley y los que velan por ello han de contar con todos los medios.