Los exiliados de Alsasua

Ya lo hemos vivido. O mejor dicho, padecido. La violencia etarra obligó a cientos de miles de personas a abandonar el País Vasco y Navarra. Lo que vemos ahora en Alsasua, donde los padres de la novia de uno de los guardias civiles atacados por proetarras preparan su marcha, no es novedad. El terror de ETA sigue ahí. Enquistado y jaleado.