Pegote diplomático impresentable

La Razón
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A última hora, deprisa y corriendo, el Gobierno negociaba en Bruselas una salida digerible al ridículo con Gibraltar en la negociación del Brexit. Meses de reuniones no fueron suficientes para que Pedro Sánchez tuviera atado el futuro del Peñón en la nueva Europa. Con un pie en la capital comunitaria y otro en La Habana, Bruselas y Londres ofrecieron por la mañana sendas declaraciones paralelas que pretendían satisfacer las exigencias de España, ofrecer todas las garantías sobre la situación del Peñón tras la salida de Reino Unido de la UE y evitar el bochorno de que la cumbre de mañana para ratificar el acuerdo del Brexit se celebre sin nuestro país o bien se suspenda. Ambos documentos deben acompañar al tratado de retirada y al acuerdo político sobre la futura relación entre las partes, pero el Gobierno los rechazó y hay que reconocer su firmeza de última hora. Fuera del compromiso oficial, como pegotes aderezados con buenas palabras y mejores intenciones comunitarias y británicas, no parecen el asidero jurídico ideal en el que confiar ante futuras disputas. El Gobierno no perdió la ocasión de culpar al PP por no haber sido lo «suficientemente ambicioso» –de aquellos polvos...–, pero no cuela. Sólo a Sánchez le robaron la merienda y el arreglo ya sabe a anomalía.