La abuela busca «trending topic»

La Razón
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Cuando una marca consigue que su estrategia llegue al consumidor, el trabajo creativo no ha hecho más que empezar, pues tiene el reto de seguir siendo novedosa y actualizarla continuamente para que los jóvenes se fijen en ella y la tengan en cuenta. Hay muchos ejemplos de anunciantes que comienzan una estrategia que inicialmente podría parecer muy normal, pero a lo largo del tiempo se comprueba cómo ha sido capaz de aportar a la marca una fuerte diferenciación, prestigio y valor frente a su competencia.

¿Quién no conoce a la abuela de la fabada Litoral? Un personaje que lleva desde 1994 anunciando la latas de comida preparada, hasta el punto que desde sus comienzos han tenido que representarlo distintas actrices. La idea no es nada rompedora: cuando una marca quiere dar imagen de comida tradicional y «de toda la vida», recurrir a la experiencia de abuelos y abuelas como garantía de esa calidad parece muy evidente, lógico y simple. Lo hacen, de hecho, bastantes alimentos como pizzas, embutidos, yogures o aceites.

La agencia Tiempo BBDO tuvo el acierto de unir el personaje al humor y darle un punto picaresco y divertido, pues la abuela engañaba a los jóvenes sirviendo las latas de fabada como si las hubiese cocinado ella misma. Así ha sobrevivido más de 20 años, contando esas historias de la abuela dando de comer a los urbanitas que llegan al campo en busca de una comida auténticamente natural («¡Abuela, esto está de muerte!»), cuando en realidad se limitaba a abrir y calentar la fabada enlatada.

En la nueva campaña, la abuela visita a su nieta en la ciudad y se asombra de esos jóvenes pegados al móvil «que se han olvidado de comer como antes». Pero descubre que algunos «hípsters» con barba o bigote «visten como mi Antonio», otras hacen ganchillo «pero lo llaman “crochet”, y que “si les gusta lo auténtico, lo nuestro, comer bien puede ser trending topic». El lema, «Nunca perdamos nuestras buenas costumbres», resume perfectamente la esencia de la marca, que intenta claramente llegar a esos jóvenes que debe conquistar para asegurar su futuro. La historia que cuenta y los guiños de humor consiguen llegar a esos jóvenes veinteañeros sobre los que ironiza, pues da la sensación de que, tanto en el fondo como en la forma, el anuncio puede resultar excesivamente tradicional para conseguir ser «trending topic» y se plantee lo fácil y beneficioso que sería tener una normativa general única que se aplique a la toda la publicidad, en todos los medios y soportes, y en toda España.