El Vaticano denuncia el «cónclave mediático»

Lamenta la difusión de noticias falsas para influir en la elección del futuro Papa. «Hay presiones inaceptables para condicionar el voto de los cardenales»

El Papa se dirigió ayer a los cardenales después de su retiro espiritual
El Papa se dirigió ayer a los cardenales después de su retiro espiritual

En su encuentro con el clero romano el 14 de febrero, tres días después de anunciar su renuncia anticipada al pontificado, Benedicto XVI dejó al auditorio con la boca abierta recordando anécdotas y experiencias del Concilio Vaticano II, en el que participó y de cuyo inicio se celebra el 50 aniversario. Al final de su alocución, el Papa habló del «concilio paralelo» de la Prensa, encargado de informar a la opinión pública mundial de los trabajos que tenían lugar dentro del Vaticano. Lamentó que los medios analizasen aquella histórica asamblea haciendo una «hermenéutica política» y presentando supuestas luchas de poder entre distintas corrientes de la Iglesia católica.

Las palabras del obispo de Roma parecieron presagiar la tormenta que estaba a punto de desatarse. Si hace medio siglo se vivió un «concilio mediático», ahora nos encontramos en medio de un «cónclave» paralelo, en el que algunos medios, tratando de lograr más audiencia o siguiendo intereses más oscuros, ofrecen informaciones tan escandalosas como poco contrastadas. Es probablemente sólo el inicio de lo que queda por llegar en las próximas semanas hasta que sea elegido el sucesor de Benedicto XVI.

La Secretaría de Estado reaccionó ayer a esta situación con un duro comunicado en el que se asegura que, en el pasado, eran las «llamadas potencias, es decir, los estados», los que presionaban al Colegio Cardenalicio para condicionar sus decisiones y tratar de plegarlas a «lógicas de tipo político o mundano»; en nuestros tiempos, sin embargo, se intenta utilizar a la opinión pública para condicionar «la elección del próximo Papa». Para ello se usan valoraciones que no tienen en cuenta «el aspecto típicamente espiritual que está viviendo la Iglesia» en estos momentos. «Es deplorable que se multiplique la difusión de noticias a menudo no verificadas, no verificables, o incluso falsas, que provocan además un gran daño a personas e instituciones», denuncia el comunicado del dicasterio vaticano dirigido por el cardenal Tarcisio Bertone.

Por si el tirón de orejas a algunos medios se quedaba corto, también el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, se expresó en la misma línea. «Hay quien intenta aprovechar el momento de sorpresa para sembrar confusión y desacreditar a la Iglesia. Se utilizan instrumentos antiguos, como la maledicencia, la desinformación y a veces incluso la calumnia», criticó Lombardi, para quien existen «presiones inaceptables» para condicionar el voto de los cardenales que elegirán al próximo Pontífice. «En la mayor parte de los casos, quien se presenta como juez no tiene ninguna autoridad para hacerlo. Quien tiene en mente sobre todo el dinero, el sexo y el poder, y está habituado a leer con estas claves las diversas realidades, no es capaz de ver más allá de esto, ni siquiera dentro de la Iglesia».

El enfado de la Santa Sede con parte de los medios viene por el tratamiento de dos asuntos. El primero es el informe sobre el «caso Vatileaks» que la comisión cardenalicia encargada de investigarlo entregó al Papa. Algunos diarios italianos han planteado la tesis, luego copiada por periódicos de todo el mundo, de que Benedicto XVI decidió renunciar por los supuestos escándalos de la curia que desvelaría el informe. El segundo asunto que motiva la airada reacción de la Secretaría de Estado son las presiones que está sufriendo para que no acuda al cónclave el cardenal Roger Mahony, arzobispo emérito de Los Ángeles y acusado de haber encubierto casos de abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos.

Fuentes vaticanas explican que la pasión con la que algunos medios italianos están criticando a Mahony responde al intento de que la opinión pública asocie el episcopado estadounidense con los abusos, lo que haría más difícil la elección de un Papa de aquel país y tal vez ayudaría a que el próximo obispo de Roma sea italiano. «Se equivocan al hacer eso, pues los cardenales italianos se encuentran divididos y no cuentan con ningún candidato de peso. Ni siquiera lo es Angelo Scola, pese a todo lo que se dice», comenta otro miembro de la Santa Sede. «Espero que el próximo Papa no sea italiano, pues tal vez se evitarían así muchos de los problemas que hemos tenido en los últimos años», aseguran estas fuentes.

Respecto a las informaciones sobre el supuesto contenido explosivo del informe de la comisión cardenalicia relativo al «caso Vatileaks», aparecidas en el periódico «La Repubblica», están basadas en una noticia anterior publicada por el semanario «Panorama», aunque el diario no lo menciona. El autor del reportaje de «Panorama», Ignazio Ingrao, reconoce que no ha tenido acceso a ningún informe realizado por la comisión cardenalicia creada por el Sumo Pontífice. En una entrevista en el diario «Il Sussidiario», Ingrao dice que sólo ha «reconstruido» el método utilizado por los tres purpurados «investigando sobre la Curia» y «entrevistando a muchas personas».

El Pontífice se despide de Napolitano

El presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, mostró la «gratitud» del pueblo italiano hacia el Santo Padre por su «cercanía en tantos momentos cruciales y por su alto magisterio religioso y moral». Benedicto XVI recibió ayer en un encuentro «particularmente caluroso y cordial» a Napolitano y su esposa. Así, el Pontífice expresó «los mejores deseos por el bien de Italia, especialmente en esta época de decisiones exigentes».