El Vaticano denuncia el relativismo de Estrasburgo sobre la cruz

El secretario de Exteriores de la Santa Sede pide respeto a la libertad religiosa tras las sentencias del Tribunal de Derechos Humanos

Ayer las miradas en el aula Pablo VI se dirigieron al secretario personal del Papa, portada de «Vanity Fair»
Ayer las miradas en el aula Pablo VI se dirigieron al secretario personal del Papa, portada de «Vanity Fair»

Un día después de que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se pronunciase de forma contraria en tres de los cuatro casos de ciudadanos británicos despedidos de sus trabajos por haber seguido su fe cristiana, el Vaticano dio un toque de atención a Europa sobre el respeto a la libertad religiosa. El arzobispo Dominique Mamberti, secretario de la Santa Sede para las relaciones con los Estados –equivalente a ministro de Exteriores–, denunció que la «cultura dominante» de Occidente, en la que priman el «individualismo materialista y el relativismo», amenaza incluso la comprensión de lo que es la Iglesia, una comunidad «fundada sobre la fe y la razón».

En una entrevista en Radio Vaticana, Mamberti recordó que sobre estos temas ya se pronunció la Representación Permanente de la Santa Sede en el Consejo de Europa. Partiendo de una celebérrima cita evangélica («al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»), el texto dice que la «comunidad política» y la Iglesia son «independientes y autónomas» en sus respectivos campos, lo que no significa que el espacio religioso sea un terreno fuera del alcance del Estado en el que no se aplican las leyes.

Esta delimitación de áreas no es exclusiva de los cristianos, comentó Mamberti, señalando que en sociedades «plurales» como las actuales, en las que conviven comunidades con diversas creencias, la búsqueda del «bien común» y de la «cohesión social» hace necesario que se respete la libertad religiosa en su «dimensión colectiva».

Dos de las tres sentencias del Tribunal de Estrasburgo desfavorables estaban motivadas por el derecho a la objeción de conciencia frente a las uniones civiles entre los homosexuales. El otro fallo negativo es por la denuncia de una enfermera despedida por llevar un pequeño crucifijo en el cuello durante su trabajo. La única petición aceptada por la Corte es la de una empleada de British Airways a la que la aerolínea le prohibió que luciese un crucifijo con uniforme.